La historia de Pepe y Pepa

Leía hace un par de días en Verne un artículo en el que hablaban de La historia de Pepe y Pepa. La socióloga Carmen Ruiz Repullo ha trabajado para el Instituto de la Mujer de Andalucía y además imparte charlas sobre la violencia de género en los jóvenes. En ellas utiliza un cuento llamado La historia de Pepe y Pepa, con el que intenta ayudar a los adolescentes a detectar posibles situaciones de maltrato al verse reflejados en ellas.

Hace un par de semana se compartió un vídeo en Facebook en el que Carmen Ruiz Repullo cuenta la historia y que se ha vuelto viral (en estos momentos se acerca al millón y medio de reproducciones).

Los que trabajamos con jóvenes no somos ajenos a esta realidad, y todos los años me encuentro con comentarios que no por inesperados dejan de sorprender, justificaciones de lo injustificable, el asumir como normal lo que no es ni siquiera aceptable…, y no una ni dos veces. Las primeras ocasiones que escuché un “me pega porque me quiere” o un “me pide que haga tal o cual cosa porque me quiere” no daba crédito. ¿¿Por qué me quiere?? ¿La generación que se presume mejor formada diciendo estas cosas? Y lo peor es que cada vez son más pequeños cuando lo dicen, no hablo de veinte, ni de dieciocho años, hablo de 12 y de 13 años… Y ellas peor que ellos, aunque suene raro decirlo. Hoy sigo sin dar crédito, me molesta que además los que lo escuchan lo asuman como algo normal, entendible y justificable. Se lo digo, pero no me parece que me escuchen.

Algo estamos haciendo muy mal, rematadamente mal.

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La historia de Pepe y Pepa

Carta abierta… contra el acoso escolar

cartaEn estos últimos días se está hablando, y mucho, del acoso escolar. Ayer publicaba el periódico El Mundo la carta de Diego, un niño de 11 años, que se suicidó el pasado 14 de octubre y el tema parece que ha vuelto a ponerse de actualidad (no voy a entrar en el detalle de si este es, o no, un caso de acoso escolar, yo creo que de la carta se pueden sacar distintas opiniones y lo mejor será dejar trabajar a la justicia y la inspección educativa). No es el primer caso, y lamentablemente no será el último. Muchas veces parece que si no sale en las noticias no hay noticia, estamos muy acostumbrados a ello pero me temo que este año puede convertirse en tema estrella. Tiene su morbo, los protagonistas son menores y a los medios de comunicación les da mucho juego…

Preguntando a chavales por el acoso escolar uno escucha de todo, desde aquellos que no saben siquiera de que se trata hasta que alguien pronuncia la palabra bullying, a los que recuerdan que sí, que en clase les pusieron una peli que se titulaba “Cobardes”. Resulta curioso que cuando alguno va a contar algo enseguida le recomiendan que mejor se calle, como si fuera un tema que resulta un tanto tabú, si no se habla de ello, casi mejor. También los hay que cuentan algún caso relativamente cercano, algo que sucedió en su colegio, como esa chica o ese chico con el que nunca llegaron a hablar y que se marchó a otro colegio pero sin tener demasiado claro si fue debido al acoso que sufría o era otro el motivo. Pero a mí personalmente hay dos aspectos que me llaman poderosamente la atención, uno es que los chavales dicen no detectar esos casos a su alrededor y aunque no deja de ser una suposición creo que no es porque no exista, sino porque no lo dan importancia. El otro aspecto es que suelen reconocer abiertamente que tampoco se preocupan lo más mínimo por ese compañero que no se relaciona con los demás, será porque es raro, dicen aún siendo conscientes de que le están haciendo el vacío.

El editorial de El Mundo de hoy titula que los colegios son la clave para detener el acoso escolar. Sí, y no.

Sí, porque deben cambiar su forma de actuar, no sirve el negarlo todo, el decir aquí no pasa eso, en este colegio no hay casos de acoso. Los colegios son fiel reflejo de la sociedad y esos casos existen casi me atrevería a decir que en todos los centros escolares. Hay que formar a los profesores para que sean capaces de detectar y de cortar los casos de raíz, hay que informar muy claramente a las familias implicadas, a las del acosado y a las de los acosadores, hay que ponerse del lado del chaval que sufre acoso, ofrecerle todo el apoyo, y hay que poner los medios necesarios para visualizar el problema, para ser los primeros en denunciar los hechos.

Y no. No, porque la prevención de estos hechos también tiene que venir desde casa, desde la familia y es que estamos escuchando y leyendo muchos consejos sobre cómo detectar si un niño está sufriendo acoso. Me valen, pero yo sinceramente pondría el foco en otro tipo de consejos, unos consejos que me parecen mucho más importantes y fundamentales, cómo educar a nuestros hijos para que nunca, jamás, se burlen de otros. El problema siempre parece que está fuera, nunca en casa. ¡Cuidado con eso!

Hace un par de días leía en el blog de Antonio Esquivias un artículo de Verónica Prieto titulado Acoso escolar: la punta de un iceberg sumamente interesante y esclarecedor sobre este tema. Recomiendo su lectura completa y entresaco un párrafo:

En AMACAE me cuentan la variedad de casos de bullying que llegan a sus manos, por lo general encuentran que las víctimas y sus familias no saben cómo actuar dentro de una sociedad que parece blindada contra este tipo de violencia escolar. Ellas explican qué y cómo deben hacer las familias ante tanta burocracia, procesos interminables y puertas cerradas (acosadores menores de 14 años, centros que no admiten tener situaciones de acoso escolar, casos cerrados por falta de pruebas, etc). Comentan, que parece haber más protección hacia los acosadores que hacia las propias víctimas y que al final las familias de estas últimas son tratadas como problemáticas porque denuncian la situación, no ayudando nada a la carga emocional y psicológica que de por sí lleva el niño/a agredido/a. Según AMACAE con respecto a los casos que les han llegado, en la Comunidad de Madrid 27 niños han tenido que cambiar de centro escolar este curso académico por motivos de salud y por su seguridad. Incluso el número de niños que están recibiendo atención psicológica es mayor. Esta situación es tremendamente injusta para la víctima, que se va con la percepción de que nadie ha podido hacer nada y una sensación de culpabilidad en sus espaldas. Además, no por cambiar de centro escolar, el acoso acaba. Al final la percepción de “vencedor” es para el acosador que sale apenas impune de esta situación de cara al resto de alumnos, con lo que seguimos propiciando este tipo de conductas. ¿Cómo puede ser que en algunos de estos casos, haya familias que son perseguidas por las familias de los alumnos acosadores? ¿Hasta donde estamos llegando? En algunos casos, han tenido que cambiar de residencia e incluso de provincia por estos motivos, huir como si fueran los culpables de una situación que no buscaban. Sin duda, esto no nos puede dejar impasibles… simplemente, NO SE DEBE PERMITIR.

¿… parece haber más protección hacia los acosadores que hacia las propias víctimas y que al final las familias de estas últimas son tratadas como problemáticas porque denuncian la situación, no ayudando nada a la carga emocional y psicológica que de por sí lleva el niño/a agredido/a?

¿Cómo puede ser esto posible? No, no se puede ni se debe permitir.

JL

Carta abierta… contra el acoso escolar

Medios de comunicación, violencia contra las mujeres…

Que la televisión no pasa por sus mejores momentos no escapa a nadie, que intenta conseguir audiencia de cualquier modo es algo más que sabido pero en determinados momentos se llega a unos extremos que dejan de hacer gracia para convertirse en algo mucho más serio y preocupante.

Muchos de esos programas de gran audiencia, supuestamente tan progres, tan modernos, no son más que una tapadera casposa de lo que luego sucede a nuestro alrededor. Se banaliza y se relativiza todo hasta extremos insospechados.

Un buen ejemplo de esto lo tenemos en este vídeo, de algo menos de tres minutos, en el que el presentador mexicano, Enrique Tovar acosa a su compañera, Tania Reza, con comentarios, intentando levantarle el vestido, mientras se puede comprobar como ella, notablemente incómoda, intenta detenerle. Con la excusa de enfocar el collar de la presentadora termina tocando el pecho de la presentadora que le golpea visiblemente molesta. Aún así el presentador no ceja y vuelve a tocarla. La presentadora, harta, decide que no puede seguir así, se quita el micrófono y se marcha del plató. Algo atónito porque supongo que no esperaba esa respuesta de su compañera el presentador es capaz de seguir haciendo algún comentario machista fuera de tono.

El vídeo se hizo viral, se comenzó a difundir en todas las redes sociales y días después los presentadores eran despedidos de la cadena Televisa por haber atentado contra el código ético de la cadena, de hecho días después aparecía un nuevo vídeo en el que los presentadores parecían descargar de toda responsabilidad a la cadena y “confesaban” que todo se les había ido de las manos, que simplemente habían actuado… Pero no es esa mi sensación, no me parecen tan buenos actores.

Pero al poco la presentadora Tania Reza declaraba en su cuenta en Facebook que había sido obligada a grabar ese segundo vídeo, y denunciaba que efectivamente había sido víctima de acoso sexual por parte de su compañero. ¿Y ahora qué, Televisa?

Creo que el primero es un vídeo que debe invitar a la reflexión, útil por ejemplo para verlo con chavales en los colegios en horarios de tutoría, y seguramente no sorprendería ver la visión tan diferente que tienen ante unos mismos hechos chicos y chicas. ¿Hacemos la prueba?

Evidentemente el acoso sexual, la violencia contra las mujeres o el machismo son lacras sociales que todavía existen y que aunque parece que deberían ir a menos lo cierto es que no terminan de remitir, de hecho me atrevería a apuntar que en las nuevas generaciones va a más y creo que buena parte de la culpa está en los medios de comunicación, especialmente la televisión, que ha convertido a la mujer en un simple objeto sexual.

Medios de comunicación, violencia contra las mujeres…

[Vídeo] Violencia contra las mujeres

La web italiana fanpage.it decidió hacer un experimento cogiendo a varios niños en la calle. Les preguntan el nombre, su edad, qué quieren ser de mayores y posteriormente les presentan a Martina, una chica de más o menos su misma edad. Les preguntan que es lo que más les gusta de esa chica, luego les dicen que le hagan una caricia, una mueca y posteriormente que le den una bofetada.

La respuesta de los niños es negarse, uno porque está en contra de la violencia, otro porque no hay que pegar a las chicas…, un reconfortante mensaje contra la violencia contra las mujeres, ¿pero es real?

Mi sensación personal es que estamos volviendo atrás, estos niños eran bastante pequeños, entre siete y nueve años, la chica era una desconocida y a fin de cuentas es un experimento en el que nos muestran algo que nos quieren vender.

Cuando los chavales llegan a la adolescencia ya no es todo tan de color de rosa, no son pocos los novietes que controlan el móvil para ver con quién hablan o dejan de hablar las chicas o que controlan la ropa que deben llevar sus chicas, simplemente por poner un par de ejemplos. Más curioso aún es que ellas en muchos casos lo justifican, “lo hace porque me quiere”. Lo he escuchado más de una vez. Se equivocan. Mucho.

Evidentemente no todos los chicos son así, seguramente no son la mayoría, pero mientras siga habiéndolos es porque algo se está haciendo mal.

[Vídeo] Violencia contra las mujeres

¿La violencia funciona?

Supongo que quién más y quién menos estará al tanto del último vídeo que ha ocupado portadas de medios de comunicación, redes sociales, etc.

Los hechos se remontan al pasado 26 de febrero a las puertas de un colegio de Sabadell. La agresión que podemos ver en el vídeo está fuera de toda lógica.  Según parece las dos chicas estudiaban en colegios distintos, aunque la agresión ha supuesto la expulsión del centro de la agresora. Patadas, puñetazos, rodillazos... La agresora asistía a clases de primer curso de ESO en el Colegio Escolapies, de Sabadell, a donde había llegado hace cinco meses procedente de otro instituto de Sabadell, debido a su mal comportamiento.

Lejos de mostrar arrepentimiento, la agresora justificó después la agresión escribiendo en su cuenta de Facebook que si pegó a la otra chica era porque «tenía motivos para hacerlo», ya que lo supuestamente le hizo antes la víctima a ella «no tenía perdón» y que hay personas que la apoyan.

«Estoy arta [sic] de la gente que se mete en mi puta vida (…), si le pegué fue porque tenía motivos y que se ponga de rodillas».

El psicólogo y pedagogo Javier Urra dice que los jóvenes han aprendido que la violencia funciona. Creo que hay un problema, y nosotros somos los encargados de buscar la solución.

¿La violencia funciona?

25 de Noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Hoy, 25 de noviembre, se celebra como cada año el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La celebración de este día fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 54/134 el 17 de diciembre de 1999.

En mi trabajo con chavales he detectado que cada vez los chavales, pero también las chavalas, son más machistas. Esto puede sonar extraño, pero ciertamente cada vez resulta más palpable.

El pasado día 19 el diario El País publicaba un artículo en el que citaba un estudio realizado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid que habían entrevistado de forma online a un total de 8.000 menores y titulado Evolución de la adolescencia española sobre la igualdad y la prevención de la violencia de género

En dicho estudio se comenta que los jóvenes empiezan sus relaciones sentimentales cada vez antes, a los 13 años frente a los 13,5 de hace tres. Personalmente no me parece un dato demasiado fiable porque depende mucho del tipo de pregunta que se realiza y habitualmente hay un cierto sesgo, pero en cualquier caso, y dando por bueno el dato, según el estudio estas relaciones se mantienen y alimentan sobre todo, gracias al contacto a través de las redes sociales o por teléfono.

El plan común ya no es bajar a la calle, sino quedar en la Red. El estudio muestra que efectivamente se ven menos. Y eso, apunta María José Díaz-Aguado, coordinadora del estudio, les hace estar menos satisfechos con sus relaciones. Y mucho más inseguros.

Como decía más arriba detecto, cada vez más a menudo, que los chicos controlan la ropa, los mensajes, la relación con otros chicos, pero siendo preocupante esto más aún es que las chicas lo acepten como algo normal, y es que según ellas lo hace por amor. Importante error.

Este gráfico que aparece a la izquierda, esta tomado del reportaje de El País, y resulta bastante llamativo ver como en estos últimos tres años han aumentado, de manera alarmante, los porcentajes de acoso y control entre estas parejas de adolescentes.

No es extraño, y lo veo más a menudo de lo que sería deseable que los chavales vean normal el controlar la ropa que lleva su chica, que les tengan que mandar mensajes cuando salen, llegan…, o que hablen de que los celos son la expresión máxima de amor.

Muchas chicas consideran que ser tratadas de una forma sexista es normal e incluso hasta bueno. Sé que algunos cuando leáis esto pensaréis que estoy exagerando, pero os aseguro que lo veo día tras día.

Por último en este día os quiero recomendar “El orden de las cosas” un estremecedor cortometraje de los hermanos Esteban Alend que fue nominado a los Goya 2011. Un corto de 20 minutos en el que vemos como la vida de Julia tiene lugar en la bañera. Gota a gota, ella intentará reunir el valor para cambiar el orden de las cosas. Muy recomendable para verlo en alguna tutoría y hablar con calma sobre el tema.

25 de Noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer