Cuando más lo necesite

En más de una ocasión he traído al blog vídeos realizados por Hirukide, la Asociación de Familias Numerosas de Euskadi. Algunos recordaréis el de con la familia la remontada es posible o el de ser madre es un plus, pues bien ahora nos traen uno nuevo en el que los protagonistas son los hijos adolescentes.

Actualmente en España hay unos tres millones de adolescentes entre 12 y 17 años, y para los padres de esos más de dos millones de hogares en los que conviven estos jovenzuelos van dedicadas unas palabras de abuelos en las que nos recuerdan que nosotros también fuimos… igual de problemáticos.

Quiérele cuando te grite y no quiera saber de ti. Cuando su mundo se derrumbe y crea que tu eres la causa, no te rindas. Todo pasa. Quiérele cuando todo le salga mal y no haya salida. Demuéstrale que sí, que sólo es una caída. A veces ofrecerás tu ayuda y otras… Otras tendrás la duda. Porque la adolescencia es una etapa de decisiones e indecisiones. Así que enséñale, aunque las quiera tomar solo. Y, si sale mal, dale tu apoyo. Y acepta que haga su camino aunque a veces signifique que tú cambies el tuyo, porque hace ya años que tú encontraste el camino, pero, como él, también estabas perdido.

A su edad tú también cuestionabas todo y no querías pautas o reglas de ningún modo. Pero una madrugada, tras una larga noche fuera, me aseguraste que estabas buscando tu lugar en el mundo, me confesaste que habías tomado decisiones, que tenías un plan, un proyecto de vida. Yo no te entendía pero recuerdo que te miré a los ojos y comprendí que en todo caos siempre hay un poco de orden. En ocasiones hay que perderse para poder encontrarse.

Por eso, cuando veas que le quema el fuego por dentro, recuerda que a su edad tú también saltaste. Y aunque muchas veces fallaste, otras muchas no. Con el tiempo quizás logre ser el protagonista de su vida y entender que la autonomía y la libertad no están exentas de responsabilidad. Comprenderá que la buena suerte tiene sus reglas, y ésta se obtiene con esfuero y cuando menos te lo esperas. Así que hasta entonces si te ruge su fiera, espera. Y aprende a lidiar con ella.

¿Prefieres que sea gato o pantera? Habrá veces que se pierda, y entonces llore, grite y muerda. Es normal, hay trayectos muy escondidos y momentos donde se dará por perdido, pero tú tendrás que estar ahí incondicionalmente, ser su faro y, cuando la noche le encuentre, guiarlo sin reparo. Y si aún así no puede y el viaje se hace largo, recordarle que siempre, siempre, tú le ofrecerás amparo.

Los padres intentamos que no se equivoquen, pero si se equivocan… habrá que estar al lado, como un día estuvieron al nuestro, y evitar que se derrumben.

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Cuando más lo necesite

Hijos

Carles Capdevila es director del diario Ara y colaborador del espacio Guía de Padres del programa Hoy por Hoy de Cadena Ser. Además, es padre de 4 hijos. En este vídeo ofrece un discurso lleno de humor sobre la labor de un padre. No es un monólogo del Club de la Comedia, pero casi, casi.

Supongo que todos los que tenemos hijos, en unas u otras edades, nos vemos algo reflejados en lo que cuenta. No es cuestión de tomar las cosas al pie de la letra, pero si quitamos hierro al asunto y lo miramos desde un prisma algo más positivo seguro que las cosas podrán ir un poco mejor 🙂

Hijos

Reflexiones y culpas

Al hilo de los sucesos acaecidos en la madrugada del miércoles al jueves en el Madrid Arena se me vienen a la cabeza unas cuantas reflexiones sobre estos hechos, no tanto sobre las causas, orígenes y responsabilidades sino algunas ideas más bien de carácter sociológico.

No pretendo hacer una lectura moralista de lo sucedido, aunque supongo que para alguno pueda parecerlo. Tampoco pretendo poner bajo sospecha a la juventud y a la forma que tiene de divertirse, es evidente que estos hechos tienen su origen en una mala organización de una empresa (para ganar más dinero), en la falta de seguridad, en la descoordinación, etc., pero si que hay muchos aspectos que leyendo las noticias en distintos medios, escuchando la radio…, me han sorprendido aunque ante la magnitud de la desgracia quedan en un discreto segundo plano.  Van aquí unos pocos…

En el 112 se recibieron cien llamadas preguntando por el paradero de sus hijos entre las 8,00 y las 13,30 horas. Curioso que cuando todos estamos conectados, cuando no hay joven que no tenga el último ultramegasuper smartphone, haya habido padres que no hayan podido o sabido localizar a sus hijos hasta muchas horas después. Por lo que se ve la fiesta no terminó a las seis o las siete de la mañana, sino que para algunos parece que se alargó varias horas más. El fallo no es de la cobertura telefónica es otro tipo de cobertura el que ha fallado.

¿Y qué decir de la edad de los asistentes a la fiesta? Se habla de la asistencia de muchos menores de incluso quince o menos años, pero al menos tenemos la certeza de que una de las heridas más graves sólo tenía 17 años.  La ley responsabiliza a la empresa organizadora por no controlar el acceso de menores, pero pensemos por un momento en la facilidad que tenemos todos en delegar responsabilidades en los demás.  Si cuando se multa a un establecimiento por incumplir esta norma se multara también al que ha entrado (o a sus padres) -simplemente por incumplir la ley- a lo mejor se evitaban disgustos posteriores. Los chavales a mí me lo dicen abiertamente, con un DNI falsificado o de algún amigo mayor de edad pasan ellos a los bares y pubs cada fin de semana. No es ninguna novedad. Dejo un par de preguntas en el aire: ¿Qué hacían niños y niñas de 15 años a las seis de la mañana en una macrofiesta? ¿Estaban sus padres durmiendo tranquilamente?

Unos cuantos muchachillos estaban fuera del recinto, de botellón según ellos mismos aclaran. Y así, en un momento dado, deciden que van a entrar a la fiesta, seguro que algunos borrachos, ciegos hasta arriba de mierda, y entran, y se producen avalanchas para un lado y para otro. Los políticos hacen las leyes, pero luego a la hora de ponerlas en práctica se mira para otro lado. Es lo habitual.

Supongo que no sorprendo a nadie si digo que los chavales ya andan pensando en la fiesta de fin de año y haciendo sus planes. En Aranjuez no habrá macrofiesta y después de lo sucedido supongo que no serán demasiadas las que se vayan a autorizar, pero ellos y ellas ya están pensando en qué bar celebrarán el comienzo de año, si tendrán o no problemas para pasar…,lo curioso es que algunos están en 2º de ESO, y tienen 13 años. Lo empezamos a asumir como algo normal, pero ¿de verdad es lo normal?

Alguna vez cuento la anécdota de una antigua alumna que después de esas confidencias que te hacen los chavales con lo que han hecho o dejado de hacer, hablando de sus botellones, sus rollos… me ha dicho más de una vez: “José Luis que lástima me dan tus hijas, con lo que tú sabes y te enteras por lo que te contamos aquí no les vas a dejar hacer nada cuando sean mayores.” Recuerdo que siempre le preguntaba ¿pero tú crees que vuestros padres no saben lo que hacéis vosotros cuando salís por ahí? Visto lo visto, seguramente andaba muy equivocado.

No lo sé, si mis hijas tuvieran ocho o diez años más es muy posible que ahora no estuviera escribiendo esto, a lo mejor estaba preocupado pensando dónde estarían en este momento o a lo mejor no, quizás podríamos estar hablando, leyendo, viendo una película, en el cine, en el teatro, tomando algo en un pub…

No es la primera vez que suceden este tipo de hechos, pero ¿qué hacemos ahora? ¿Cambiamos normas y leyes? ¿No tenemos los padres parte de culpa en lo que ha sucedido? Para algunas ya siempre será demasiado tarde.

Reflexiones y culpas