Aburrido con los libros de texto

Supongo que en algún momento puedo parecer cansino y reiterativo con el tema de los libros de texto, pero cuanto más lo pienso más me indigna.

Ayer mismo a raíz de un artículo que publicaba Antonio Ortíz en El confidencial –Suenan las campanas por el libro de texto– se abría un debate en Twitter en el que participaban Enrique Dans que luego publicaba otro incendiario artículo contra el libro de texto en su blog –No digitalicemos el libro de texto–  y Borja Adsuara. Seguir estas conversaciones por Twitter es un auténtico caos, pero aquí se puede encontrar un pequeño resumen.

No soy tan radical ni tan vehemente como Dans que terminaba su artículo así, pero reconozco que tiene su buena parte de razón:

El libro de texto debe morir, cuanto antes mejor, sea en papel o en electrónico. Debemos matar el concepto, no su forma. Como sociedad, deberíamos considerar urgente que, en la era de la red, nuestros hijos supiesen aprender a extraer conocimiento de manera eficiente del lugar en el que se encuentra todo el conocimiento. No de un maldito sistema cerrado. No tienen que aprender lo que está en un libro por decisión de una editorial, de un gobierno o de un profesor. No tienen que tragarse los prejuicios de nadie, ni siquiera los de sus profesores o los de sus padres. Tienen que aprender otras cosas. Habilidades fundamentales para vivir en el tiempo en que les ha tocado vivir. Algo que un libro de texto NUNCA les va a enseñar.

Podemos hablar y mucho de los libros de texto, pero al final nos terminamos desviando del tema principal que es, o debía ser, la educación y empezamos a hablar de negocios y de dinero que eso sí mueve el mundo. Lo de los libros no es más que un negocio gigante con pies de barro que empieza a desmoronarse pero con el que muchos se siguen llenando los bolsillos.

Leo hoy mismo que en Extremadura este año 11.000 alumnos estudiarán con libros de texto digitales, pero claro la letra pequeña dice que serán las familias quienes tengan que hacerse cargo de la tableta o el notebook que podrán adquirirse en el mercado a un precio que irá de los 250 a los 300 euros. «Actualmente existen equipos de este precio pensados para una duración de al menos cuatro años», se indica en el folleto que está entregado a los padres afectados por el cambio de modelo educativo. Estamos haciendo un pan con unas tortas, te gastas 300 euros por chaval más luego las licencias que hay que seguir pagando para usar el “libro” porque aunque sean más baratas siguen costando dinero y que además no sirven para el año que viene, ni para el hermano que viene detrás…

Hace unos días, buscando por Internet, me encontré con un libro de Lengua de 6º de Primaria de la Editorial SM del año 2007 dejo aquí el primer capítulo, mi hija este año usa el de 2011 del que dejo también aquí el primer capítulo. ¿Diferencias entre uno y otro? Un problema distinto, en uno pone sustantivo y en el otro sustantivo o nombre y poquito más que contar. Este libro, probablemente, el año que viene no servirá porque los alumnos que el año que viene cursen 6º de Primaria se verán afectados por la ley Wert y el consiguiente cambio de libros, pero me juego el cuello a que otro pequeño retoque y el libro sigue siendo en esencia el mismo. Editoriales, distribuidoras, libreros, colegios…

Otra más, mi hija pequeña este año hace 3º de Infantil y comienzan a leer, las mayores usaron la cartilla de Letrilandia que sirvió para las dos mayores y para sus primos, este año a ella, mala suerte, le ha tocado cambio de cartilla, pasamos de Letrilandia a la Galaxia de las Letras y como las editoriales no dan puntadas sin hilo han decidido que la cartilla también se escriba y así toca unir palabras con dibujitos, y además ponemos pegatinas, con lo que seguro que muchos hermanos pequeños vuelven a pasar por caja ¿o no es verdad?

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Aburrido con los libros de texto

¿Libros de texto? ¿Por qué y para qué?

LibroSupongo que no es casualidad que la entrada más visitada en la historia de 30 de diferencia sea una que habla de los libros de texto. Son muchas las visitas que llegan al blog haciendo búsquedas relacionadas con los libros de texto, unas buscando estos libros en formato electrónico (posiblemente para el próximo curso incluya en el blog todos los enlaces a libros de texto que voy encontrando por la red), algunas buscan precios y otras simplemente algún tipo de información.

No es la primera vez, ni será la última, que trato aquí este tema de los libros de texto. Un asunto que en un par de meses volverá a convertirse en noticia estrella en todos los medios cuando se comience a hablar del precio de la vuelta al cole, y una vez más nos volverán a contar lo mismo de siempre, cuánto cuesta la vuelta al cole en un colegio público y cuánto en uno privado o concertado, si es más económico usar o no uniforme y por supuesto se hablará de lo que cuestan los libros. Seguro que además algún tertuliano -de esos que deben vivir en otro mundo pues parece que nunca se enteran de nada- volverá a llevarse las manos a la cabeza cuando se comente que los libros de unos hermanos no sirven para otros, o que la reforma de la ley de educación, en lo primero, primerísimo que nos va a tocar a las familias es en el bolsillo, porque al final los libros han cambiado. Y es curioso porque el teorema de Tales o el de Pitagoras siguen diciendo lo mismo por mucho que la ley la haga Wert o Rubalcaba, pero claro los manuales mejor los cambiamos no vaya a ser que la cuenta de resultados de las editoriales se desmorone.

Los libros de texto son importantístimos para las editoriales y así en el año 2012 supusieron, si mis cálculos son correctos, el 32,5% de la facturación del mercado editorial en España según reflejan los datos del informe de la Federación de Gremios de Editores, ‘Comercio interior del libro en España 2012′.

El mercado del libro de texto como digo es muy jugoso y son demasiados los intereses que hay en juego, editoriales, empresas distribuidoras, librerías, colegios que venden libros, departamentos que eligen manuales no en función del interés de los alumnos sino más bien buscando algo a cambio y podríamos seguir con la lista. Hace unos años, no demasiados, muchas librerías tenían en la venta de los libros de texto el negocio que les servía para vivir y mantenerse el resto del año, es muy posible que muchos cierres de pequeñas librerías no se deban tanto a la piratería o al Amazon de turno como a que el negocio de los libros de texto se tambalea porque cada vez hay más actores para repartir una tarta que sigue siendo la misma.

cdlreservatexto_concurso_seHoy mismo una librera me comentaba que para ella era imposible competir en la venta de libros, pues el precio al que la Casa del Libro ofrece algunos manuales al público en general (con gastos de envío gratuitos) está por debajo del precio que le ofrecen a ella los propios distribuidores…

Siguiendo con la reflexión voy a intentar plantear algunas cuestiones que muchos nos hacemos, en algún caso son preguntas retóricas y digo que son retóricas porque no esperan ninguna respuesta, simplemente buscan un poco de reflexión.

Hay comunidades autónomas donde los libros son gratuitos para las familias. Nótese la cursiva de la palabra gratuitos. Es cierto que en Andalucía, por ejemplo, se entrega un cheque a los padres para que vayan a la librería que deseen y compren allí sus libros. Dejando a parte el fraude que puede existir con este tipo de medidas, que ahora comentaré, lo cierto es que los libros no son gratis, los hemos pagado antes con nuestros impuestos. Hablaba del fraude, porque hace unos años el ayuntamiento de Aranjuez cambió las ayudas y entregó un “cheque”, cheque que sirvió en algunos casos para realizar en el hipermercado de turno la compra semanal. Los libros ya se habían conseguido de otra manera, o incluso con la ayuda de otra institución.

¿Alguien se cree de verdad que los libros con los que estudiarán nuestros hijos el curso que viene han sido todos elegidos por los profesores? Habrá casos en los que sea así, pero en otros muchos pongo la mano en el fuego, y no me quemo si digo que no. En muchos centros no se sabe quienes serán sus profesores el curso que viene pero los libros ya están en los tablones. ¿Costaría mucho esperar a septiembre y que el profesor diga que a lo mejor no se va a usar libro en su asignatura? La ley dice que los libros no se pueden cambiar en cuatro años, pero nada impide que se dejen de usar libros de un año para otro.

En muchos centros los libros no son elegidos por el profesorado, sino que, por el motivo que sea, vienen impuestos desde más arriba. ¿A cambio de qué? Pues tampoco se me hace difícil responder, dotaciones para el centro o mejores márgenes en los precios de venta son solo algunas ideas que se me ocurren así a bote pronto. Pero una vez más el interés de los alumnos parece que queda en un segundo plano.

Otros centros deciden que todos los libros que ellos recomiendan van a ser todos de una misma editorial. Puedo entender que haya editoriales que tengan libros muy buenos, pero ¿de todos los cursos desde infantil hasta bachillerato de la misma editorial? ¿Todos los profesores se han puesto de acuerdo? Lo siento, pero no me lo creo.

¿Y si un profesor no quiere utilizar libros? ¿Pasaría algo? Pues no, no pasaría absolutamente nada. Cada vez hay más docentes que preparan sus propios materiales, materiales que en muchos casos comparten en la red de forma gratuita y que luego otros utilizamos, materiales que en muchos casos son bastante mejores que los que ofrecen las propias editoriales, porque nadie mejor que el profesor para saber qué necesitan sus alumnos. Pero esto, a día de hoy, no es la regla, sino más bien la excepción.

Últimamente se nos bombardea mucho con la idea de que los libros en formato digital son mejores pero ciertamente en muchos casos se trata simplemente de un pdf que es exactamente igual al libro en papel. Eso no aporta nada, absolutamente nada.

aulaplanetainfografiaLa Editorial Planeta, a través de Aulaplaneta, plataforma con la que está intentando desembarcar en los centros escolares para vendernos su producto, usa las redes sociales de un modo muy inteligente y nos intenta mostrar las grandes ventajas del libro digital frente al papel, pero algunos ponen en cuestión este planteamiento, y creo que no les falta parte de razón.

¿Libros de texto? ¿Por qué y para qué?

A vueltas con los libros de texto

LibroCon la vuelta al cole el blog tiene que volver por sus fueros y hoy toca de nuevo el tema de los libros de texto. El pasado viernes muchos tuiteros se hacían eco de una noticia que aparecía publicada en la página web de la Cadena Ser en la que se podía leer que la nueva ley de educación, más conocida como Ley Wert, iba a obligar a cambiar los libros de 180 asignaturas. Según se podía leer en la noticia José Moyano, presidente de ANELE, la Asociación de Editores de Libros de Texto, informaba de que el sector había recibido el encargo de ir preparando los nuevos manuales correspondientes a Primaria, ESO, la nueva FP básica, así como los grados de Formación Profesional y Bachillerato. “Todo es nuevo porque no sólo hay cambios en los temarios sino también en la manera de estructurarlos y la metodología de aprendizaje”…
Supongo que el Teorema de Pitágoras no habrá cambiado, aunque con las leyes educativas que nos gastamos en nuestro país nunca se sabe.

Curioso como se planteaba la noticia en la web de la Ser, intentando vender que el coste de poner en circulación estos nuevos libros iba a oscilar entre los 3 y los 90 millones de euros dependiendo de cada editorial. Digo que me resulta curioso porque yo más que coste para las editoriales aquí lo que veo es un jugoso negocio. Muy jugoso por cierto. No me olvido que la Cadena Ser pertenece a Prisa igual que una de las principales editoriales de libros de texto, Santillana. Por si alguien quiere profundizar este enlace aclara bastante.
Continuaba la noticia diciendo que la patronal del sector aseguraba que:

aunque los plazos son muy ajustados, los libros estarán a tiempo en las aulas siempre que las comunidades aprueben a tiempo sus decretos autonómicos antes de junio, para poder imprimir los libros en verano. “Será un esfuerzo importante porque nunca hemos tenido que sacar tantos manuales nuevos en un periodo de tiempo ya corto, pero los libros estarán listos, aunque eso sí, damos por hecho que este año la impresión física de los ejemplares se retrasará hasta los meses de agosto e incluso septiembre”.

Deduzco de aquí que las editoriales van a comenzar a preparar sus libros sin que los decretos autonómicos estén aprobados, con lo que podría darse el caso de que se preparen libros de texto que luego no cumplan con los requisitos que marque el gobierno de turno.

La noticia también señala que -Inicio del modo irónico- las editoriales harán todo el esfuerzo posible para que no haya un incremento de precios -fin del modo irónico-.

Por cierto en la noticia nada se habla del tema de la mochila digital un tema que da más miedo que otra cosa, porque al final los que terminan pagando el pato son o somos los de siempre.

Y ante esto, las familias ¿qué? Pues ajo, agua y resina. A joderse, aguantarse y resignarse. Una primera idea de lo que se avecina con estos cambios es que los bancos de libros de texto que con mayor o menor fortuna iban creándose pasan a mejor vida.

Elena Alfaro publicaba en su blog Inquietanzas, Ninguna buena acción queda sin castigo, dice el refrán y nos cuenta que tras lo que parecía un gran éxito de la ciudadanía cuando se sacó adelante una PNL con los libros de texto como protagonistas todo parece indicar que las cosas no pintan demasiado bien. Elena muestra su temor y su desesperanza, por lo pronto a los pocos días de la aprobación de esta PNL desde el ministerio se habló de la eliminación total de las becas de libros de texto por su parte.

Por mi parte estoy tratando de reunir en la misma mesa a sindicatos de profesores y asociaciones de padres (CSIF, FSIE, STES, UGT, ANPE, USO, CONCAPA y CEAPA, por desgracia CCOO me da error una y otra vez) para buscar una solución, un punto de partida común, de mínimos, fuera de ideología, porque he llegado a sentir que en lugar de ayudar, con la petición y todo mi esfuerzo, he logrado que la situación pueda llegar a ser más desgraciada.
Porque tal vez, si la administración no responde mostrando respeto por la inteligencia de los ciudadanos a los que dice administrar, llegará el momento de plantarnos padres y profesores. De utilizar masivamente materiales libres o de creación propia de los docentes y mirar con lupa esos libros que tantos cambios dicen tener y negarnos a cambiarlos más allá de lo estrictamente imprescindible, actuando como personas responsables, con criterio y por qué no decirlo, cierto valor.

De imprescindible lectura el artículo de Jordi Martí: La Ley Wert NO obliga a usar libros de texto. En cualquier caso un resumen muy breve sería que la culpa de usar libros de texto recae únicamente en profesores y departamentos, la ley no obliga a usar libros.

Reconoce Jordi que no le gustaría finalizar su artículo sin comentar que a veces hay presiones para que los docentes usen un determinado libro de una editorial concreta (especialmente en los centros concertados y privados). Que esas presiones existan no significa que haya ninguna ley que lo ampare. Ceder a esas presiones -que no tienen nada que ver con la calidad de la docencia- es algo que no debería hacerse. Algo que no se denuncia por miedo a perder sus puestos de trabajo.

Son muchos los intereses que hay en juego, las editoriales que, como decía más arriba hablan de esfuerzo pero se relamen ante lo que se avecina, libreros, colegios concertados y privados que han encontrado en la venta de libros una interesante fuente de financiación, Asociaciones de Padres que también venden libros.

Posiblemente vaya siendo hora de que las familias y los profesores, como decía Elena, digamos que hasta aquí hemos llegado.

A vueltas con los libros de texto

Una vez más…, libros de texto

Publica Jordi Martí en Xarxatic una carta dura, muy dura, titulada “Carta abierta a los docentes que usan libros de texto“. Escribe la carta como docente pero también como padre, más como lo segundo que como lo primero me parece a mí, aunque ciertamente los que seguimos su blog con cierta asiduidad sabemos que Jordi no se caracteriza por el corporativismo. En cualquier caso se trata de una carta que podrían firmar como suya muchos padres pero seguramente muchos menos profesores.

Hola compañera/o,

Permíteme que me dirija a ti para, después de haber desembolsado cuatrocientos euros en la librería de la esquina, te transmita mi felicitación por ser tan considerado con las familias que, lamentablemente, tienen la desgracia de haber caído en tus manos. Unas manos manchadas, por cierto, de sangre y sudor de otros. Unas manos que, jamás, serán capaces de llagarse al ver sufrir a los padres cuya cuesta de septiembre se va a ver casi imposible de superar por culpa de tus malas prácticas. Unas manos finas o más gruesas que, después de validar en junio el uso de libros de texto para el próximo año en tu/s asignatura/s deberían serte cortadas por el verdugo más cruel que pudiéramos conseguir a precio de mercado.

Seguramente algo excesivo en estas primeras líneas, lo que le ha valido que muchos de los comentarios y críticas que han aparecido en su blog se centren en lo accesorio y no en lo fundamental de la carta. Esas referencias a la sangre y el sudor o al verdugo cruel deberíamos entenderlas en un sentido literario, evidentemente tomadas al pie de la letra suenan excesivas, y uno de los problemas del lenguaje escrito es que no siempre es fácil que la ironía o el sentido que uno quiere dar a sus palabras puedan ser bien entendidas por los lectores. De todos modos ha conseguido generar debate e incluso remover conciencias, que al fin y a la postre, seguramente es lo que Jordi pretendía.

No hay derecho. No hay derecho a que, con las posibilidades que existen en pleno siglo XXI y con la cantidad de materiales gratuitos que hay disponibles por la red, obligues a que los padres sigamos siendo presos de las editoriales. No es de recibo que, después de llevar unos año de crisis y recortes, seas tan miserable de aplicar las mismas prácticas que aplican los de arriba y recortar el presupuesto de las familias en este primer mes de curso. No es razonable y, creo que, por corto de miras que seas, lo vas a entender sin demasiados problemas. Si ello no fuera así, creo que vamos peor de lo que me pensaba en este país en el tema educativo.

Pues no. No hay derecho. Porque es verdad que la cantidad de recursos gratuitos que hay disponibles en Internet es ingente, y también es cierto que hay que hacer un buen filtrado porque no todo es valido. También es verdad que cada vez más docentes preparan sus propios materiales y lo ponen a disposición de todos, pero supongo que lo más sencillo es seguir usando lo mismo que hace 60 años, con más colores, más fotos y más dibujos pero igual de interactivo por ejemplo. Luego nos quejaremos de que a los chavales no les gusta…, pero tampoco es raro porque ellos están acostumbrados a otros “materiales” más divertidos.
No le falta razón tampoco con eso de que “aplicar las mismas prácticas que aplican los de arriba” y supongo que muchos profesores se habrán sentido muy molestos, porque claro, mucha marea verde, mucha movilización, mucha defensa de lo público y mucha huelga pero que luego te comparen con el patrón explotador…

Puedo comprender que si eres un docente novel te veas en la tesitura de agarrarte a algo hecho por otros. Si son tus primeros años en tan ardua y exigente profesión te disculpo pero, si ya llevas algunos años en esto, no es de justicia que sigas pidiendo esos desembolsos económicos a las familias de tus alumnos.

Aceptemos la excusa, pero son justo estos nuevos profesores los que más deberían, y además desde el principio, apostar por nuevos modelos. Aquí en Madrid hoy comienza el debate del estado de la región y parece que desde el gobierno madrileño se solicita un cambio importante en la formación del profesorado.
En alguna ocasión se ha hablado de momias en el sistema educativo, a esos es muy difícil cambiarlos, los que llegan deberían llegar predispuestos a ofrecer alternativas. El futuro nos va en ello.

Llevo más de diez años sin usar libro de texto (bueno, creo que aparte de algunos pinitos con el mismo los dos primeros cursos, no los he vuelto a utilizar). Se puede y, curiosamente, no sólo se puede… es muy fácil prescindir de ese libro. Hoy en día, en pleno siglo XXI, con la conexión a internet que seguramente dispondrás en tu domicilio, puedes acceder a miles de recursos gratuitos en la red. Miles de recursos, algunos de los cuales sólo has de seleccionar y usar en bruto (tal y como se hace, mayoritariamente, con los libros de texto actuales). Con lo anterior no mejorarás tu práctica docente pero, como mínimo, evitarás que las familias de tus alumnos vayan ahogadas este inicio de curso. Un ahogamiento, por cierto, cada vez más difícil de recuperar con la que está cayendo.

Lo de no usar libro de texto tampoco es una novedad, en mis años de bachillerato no era extraño que  en las listas que aparecían en los tablones del Instituto algunas asignaturas no contaran con libro de texto, y no me estoy refiriendo a la Religión, la Ética o a la Educación Física, estoy hablando de Matemáticas por ejemplo. Supongo que los profesores de entonces pensarían que no era necesario usar esos libros porque para utilizarlos simplemente como repositorio de problemas era suficiente pasar una fotocopia con los ejercicios del tema.
Es muy habitual que los chavales que me llegan a la academia me digan que no usan para nada el libro en clase (libro que les han mandado comprar en el colegio o en el instituto) y que sólo lo abren para buscar los deberes en casa.
Gastarse 30 euros en un libro que sólo se va a abrir para leer el enunciado de un problema es un robo y una estafa, con todas las letras.


Antes de finalizar me gustaría saber por qué has optado por esos libros de texto que, curiosamente, transmiten un anacronismo en las prácticas metodológicas tan exagerado. ¿Por qué eres así de incapaz de adaptarte a la nueva realidad y hacer algo para mejorar tu práctica docente? ¿Por qué eres tan amiga/o de hacer gastar dinero a familias que no lo tienen o, que si lo tienen, debería ser desembolsado en algo mucho más productivo que lo anterior?

Son unas preguntas que  ahí quedan. Más que respuestas entiendo que buscan reflexiones.

También entiendo que es algo que no sólo debe caer en las espaldas de los profesores porque sigue habiendo muchos intereses en juego. Cada vez se extiende más entre los centros concertados y privados la venta por ellos mismos de estos libros, convirtiéndose de facto en una de sus principales fuentes de financiación. Así no sería de extrañar que si un profesor de uno de estos centros dice que no quiere libro para su asignatura, esto se puede considerar como un ataque directo a su propia empresa. Hace unos días publicaba un artículo en el que hablaba también de los libros de texto y comentaba también como dependiendo de los centros los libros que se solicitan son de una u otra editorial principalmente. Creo que a nadie escapa que si un libro es mejor todos o casi todos deberían apostar por él, y esto no es lo que está ocurriendo de lo que se deduce que o todos son más o menos iguales o puede existir algún interés más.
Se me ocurre que por ejemplo la escuela pública, ajena a esto último que comentaba de las fuentes de financiación podía haber dado un paso al frente, en vez de tanta huelga que al final parece que se hace más contra las familias que contra los dirigentes políticos podían haber apostado por fórmulas más novedosas en su protesta,  ¿qué tal, por ejemplo, que este año no hubiera habido que comprar libros de texto en ningún colegio público? Evidentemente la calidad de la enseñanza no podría caer a causa de ello, pero es posible que en su lucha hubieran implicado a otros actores como editoriales, libreros (que por supuesto hubieran puesto el grito en el cielo), además de sumar para la causa a las familias que se verían directamente beneficiadas por estas medidas. No quiero decir con esto que el tema de los libros de texto haya que ponerlo como arma arrojadiza, pero nos mostraría una escuela publica diferencial.

Nada… tan solo despedirme y decirte que, a mí y a muchos, nos has jodido el septiembre.
Un fuerte abrazo,
Jordi
PD. Esta carta no exime de responsabilidad a la administración educativa, incapaz de editar sus propios materiales y distribuirlos gratuitamente a todos los alumnos que se hallan en el sistema.

Los medios de comunicación cuando llegan a estas fechas tienen dos temas recurrentes, el síndrome post-vacacional y  la cuesta de septiembre. Si pensamos en familias con más de un hijo el roto con el tema de los libros es considerable. Supongo que un buen número de estas familias además no les importaría gastar ese dinero si los libros fueran algo más que un montón de hojas que se traen y llevan del colegio, que a veces ni se utilizan, y de verdad sirvieran para algo, pero es que no es eso lo que parece.

En fin, es lo que tenemos, pero no está de más parar por un momento a reflexionar.

Una vez más…, libros de texto

Tema recurrente cuando llegan estas fechas: Libros de texto

Hasta hace dos años la práctica totalidad de las Comunidades Autónomas subvencionaban de una manera u otra la compra de libros de texto implementando para ello diferentes programas de ayudas. Las dos más habituales son, o eran, la ayuda directa en la que las familias recibían un importe determinado para la compra de estos libros y los programas de préstamo y reutilización de los libros.

Ya el curso pasado se produjeron cambios significativos, y así por ejemplo la Comunidad de Madrid eliminó las becas de libros de texto que hasta entonces se venían concediendo. Con este cambio la Comunidad de Madrid ahorraba buena parte de su presupuesto -lástima que estos ahorros no se lleven a cabo también en otras partidas de esas que no afectan tanto a los ciudadanos-. El año pasado la Comunidad de Madrid anunciaba a los colegios que les iban a transferir unos fondos “con la instrucción de que compren libros a los alumnos de rentas más bajas”, pero tras esto sólo se enmascaraba un recorte brutal de las ayudas. Este año, al colegio en el que estudian mis hijas, con unos 700 alumnos aproximadamente, la Comunidad de Madrid le destina la espectacular cifra de 1057,98 euros

El curso pasado las confederaciones de padres de alumnos coincidían en reclamar una racionalización en el gasto que suponen los libros para las familias, y se solicitaba la reutilización de estos libros y manuales. No cabe duda de que quién más y quién menos cede los libros a familiares o conocidos, pero para nuestra desgracia cada pocos años los manuales de texto cambian por obra y gracia de unas editoriales que con la anuencia de los gobiernos de turno permiten que los manuales y libros de texto varían cada pocos años (o al menos más de lo que las familias quisiéramos) y en muchas ocasiones simplemente con mínimas variaciones entre unas ediciones y otras.

No cabe duda de que los libros de texto son de suma importancia para las editoriales, y así en el año 2011 supusieron el 31,3% de la facturación del mercado editorial en España según reflejan los datos del informe de la Federación de Gremios de Editores, ‘Comercio interior del libro en España 2011’.

El mercado del libro es muy jugoso y son demasiados los intereses que hay en juego, editoriales, empresas distribuidoras, librerías, colegios que venden libros, departamentos que eligen manuales no en función del interés de los alumnos sino más bien buscando algo a cambio y podríamos seguir con la lista. Hace unos días me llamaba la atención un artículo publicado en el blog de María Barceló que denunciaba unos hechos que mirados con detenimiento no dejan de ser preocupantes y que dejan una sensación de actividad mafiosa…

Soy de los que piensan que los libros de texto no son tan necesarios como se nos intenta hacer ver, hay profesores que no utilizan libros y que proporcionan a sus alumnos material mucho más útil e interesante para llevar a cabo su labor. No tengo demasiado claro que el uso de los libros de texto repercuta de una manera positiva en el aprendizaje de los alumnos, mi experiencia me dice que hay libros de determinadas asignaturas que los alumnos ni siquiera saben como manejar, y así por ejemplo muchos profesores y alumnos usan sus libros de texto única y exclusivamente para tener unos cuantos ejercicios y problemas que realizar, que alguien intente convencerme de que eso es mejor que un simple documento colgado en la página web o directamente fotocopiado con determinados ejercicios a realizar…

Recientemente he conocido una iniciativa puesta en marcha por un grupo de profesores de la comunidad madrileña que me ha parecido sumamente interesante. En este enlace se puede acceder al material que han preparado y que ojalá muchos centros puedan hacer suyo.

Antes de terminar no quiero dejar de citar y comentar la iniciativa de Elena Alfaro que puso en marcha una petición en Change.org Por un precio justo para los libros de texto y también quiero compartir el vídeo #1libropara5 que creo que presenta muy a las claras como se pueden mejorar aquello que no funciona bien. Entre todos podemos.

Nota: Este artículo se publica simultáneamente en 30 de diferencia y en Matemáticas Divertidas con el fin de darle la mayor difusión posible.

Tema recurrente cuando llegan estas fechas: Libros de texto