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Multa por mafiosos

No han sido pocas las veces que he escrito en 30dediferencia sobre los libros de texto, y seguro que esta de hoy no será la última.

Esta mañana aparece en varios medios (la importancia y la visibilidad que cada uno de ellos dan a la noticia irá en consonancia con la relación que tengan con empresas editoriales, no lo duden ustedes) la sanción que ha impuesto la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) a 34 editoriales por “crear un mecanismo para restringir políticas y condiciones comerciales“. Fijaban precios, condiciones comerciales, se repartían centros, amenazaban y coaccionaban a los competidores… Vamos, lo que vulgarmente llamaríamos una mafia. Los sancionados, por supuesto, lo niegan todo, y de hecho dicen que hacían justo lo contrario, códigos de buenas prácticas incluidos. Les recomiendo que lean este artículo en El Confidencial donde explican cómo funcionaba el cártel, les aseguro que no tiene desperdicio.

¿No se lo imaginaban ustedes? ¿Verdad que sí?

No voy a entrar en el manido debate de si libros de texto sí o libros de texto no. Sí que me molesta, y mucho, (no solo al bolsillo) que muchos alumnos de secundaria tengan sus libros pero “no los usen”, porque al profesor no le gusta, porque solo sirven para señalar los ejercicios que hay que hacer, y que luego les repartan ejercicios descargados de internet porque están mejor y son mejores que los del libro… Excusas por parte de profesores he escuchado muchas, algunas tan peregrinas como “pero si me pongo de baja quién venga tendrá que tener un material que seguir….”. ¿No se dan cuenta de que el libro de texto hoy día es perfectamente prescindible?

En fin, pleno siglo XXI, y las cosas siguen como siempre. Entiendo que para muchos profesores y para muchos alumnos el libro aporta seguridad, confianza, tranquilidad, pero de ahí a convertirlo en algo indispensable en las aulas media un abismo.

Por cierto lo de los libros de texto digitales, más allá del ahorro de peso para las espaldas de los escolares, se están quedando en un bluff. Son lo mismo pero en bonito.

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Carta abierta a…, no sé muy bien a quién :(

Si usted, amigo lector o lectora de 30dediferencia, tiene un hijo o una hija en Educación Secundaria Obligatoria (ESO) o en Bachillerato en la Comunidad de Madrid, y su hijo es de esos que aprueban el curso a la primera probablemente se habrá encontrado con que desde esta semana tiene un adolescente de vacaciones en casa…

El año pasado durante varias semanas estos hechos fueron noticia en los medios de comunicación, entonces se achacó a diversos motivos, la novedad, la falta de tiempo para preparar actividades… Excusas varias que no convencían ni a quién las daba y por supuesto menos a quién las recibía. Aquí nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, así que nadie se extrañe cuando a partir de la semana que viene los periódicos empiecen a publicar noticias repitiendo lo mismo del año pasado. Que si absentismo, que si qué hacemos con los niños en casa, que si conciliación…

Mis hijas mayores están en esa situación. Hoy han ido al colegio, muy probablemente a no hacer nada o casi nada, a pasar unas horas hablando con los amigos, intentando que el tiempo pase lo más rápido posible y esperando que lleguen las dos de la tarde.

¿Con qué fuerza moral podemos llegar, día tras día de junio, sus padres y madres y decirles que se levanten para ir al cole a hacer nada? Y más si tenemos en cuenta que algunos de sus compañeros que por el motivo que sea no han aprobado el curso resulta que no van a clase porque prefieren quedarse en casa “estudiando” para las recuperaciones, al final su sensación, y no las culpo por ello, es que les estoy castigando, y además les estoy castigando por haberse esforzado durante el año, por haber cumplido con su cometido y por haber aprobado brillantemente el curso.
Facilidades desde luego tampoco les dan. El año pasado desde su colegio se organizaron algunas actividades (pocas, muy pocas), la mayoría de tipo deportivo, pero este año ya les han comentado que no se van a organizar “tantas” porque es discriminatorio para los que han suspendido ya que el año pasado no las pudieron hacer por tener que preparar sus exámenes de recuperación. No tengo muy claro si es el colegio quién debe organizar estas actividades o debería ser por ejemplo la Consejería de Educación, porque aquí, como en tantos otros temas, quien más y quién menos tira la pelota al otro y este, que arree. Hay profesores y centros que no se cortan un pelo, y directamente invitan a los alumnos que han aprobado a no ir al colegio, tal cual. Sucedió el año pasado y ha sucedido este. Los colegios tampoco tienen ni medios ni personal para estar atendiendo a alumnos que tienen que preparar unas recuperaciones y al mismo tiempo atender a otros que no tienen que preparar nada, que saben que están aprobados y con el trabajo hecho.

Ya verán como la semana que viene empieza a ser noticia en los medios de comunicación, esta semana la dejamos para la selectividad y los problemas que genera que sea distinta en cada comunidad autónoma. La semana que viene con algunos padres ya más quemados que la moto de un hippie verán como las noticias de educación versan sobre este tema. Por lo pronto, productos naturales: ajo, agua y resina… (a joderse, aguantarse y resignarse).


Acoso escolar: ¿Por qué?

Los amigos del Semanario Más me pidieron un artículo para la sección Desde la tribuna de su edición de esta semana y aunque hace sólo unos días publicaba una carta abierta en el blog contra el acoso escolar creo que es un tema que no podemos dejar que caiga en el olvido y además no sirve que nos acordemos sólo de Santa Bárbara cuando truena, así que me pregunté y me respondí.

Acoso escolar: ¿Por qué?

Porque eres negro, o mulato, o blanco. Porque eres musulmana, o atea, o católica. Porque estás gordo, o delgado. Porque eres bajita, o alta. Porque eres feo o porque eres demasiado guapo. Porque llevas gafas, o lentillas o porque no las llevas. Porque sacas mejores notas que yo, o peores, o iguales. Porque viniste de otro país, o de otro pueblo, o eres mi vecino de toda la vida. Porque tienes los ojos rasgados, o porque los tienes igual que yo. Porque eres tímida y callada, o porque eres extrovertida y habladora. Porque eres homosexual, o transexual o heterosexual. Porque eres del Barça, o del Madrid, o del Atlético, o porque no te gusta el fútbol. Porque llevas el pelo largo, o tienes rastas o te afeitas la cabeza. Porque no me gusta la ropa que traes al colegio o porque me gusta demasiado. Porque tu padre es profesor, o bombero, o periodista, o político. Porque un día me miraste mal en el recreo o porque ayer no me miraste cuando pasé a tu lado. Porque te gusta leer poesía, o ciencia-ficción o porque no has cogido un libro en tu vida. Porque eres la peor en Educación Física o porque eres la mejor en todos los deportes. Porque eres antipático y desagradable o porque eres simpático y eso no me gusta. Porque te gusta el rap, o la música clásica, o el jazz. Porque eres una pija, o a lo mejor te veo como una perroflauta. Porque no tienes un Iphone o porque gastas el último modelo…

Pero no, la verdad se reduce a que soy cobarde, los complejos me pueden y tengo un problema, un grave problema. Y además la mayoría prefiere mirar para otro lado, me ríen las gracias, ¿y a ti?, a ti te dejan de lado.

Acoso escolar

 

Carta abierta… contra el acoso escolar

cartaEn estos últimos días se está hablando, y mucho, del acoso escolar. Ayer publicaba el periódico El Mundo la carta de Diego, un niño de 11 años, que se suicidó el pasado 14 de octubre y el tema parece que ha vuelto a ponerse de actualidad (no voy a entrar en el detalle de si este es, o no, un caso de acoso escolar, yo creo que de la carta se pueden sacar distintas opiniones y lo mejor será dejar trabajar a la justicia y la inspección educativa). No es el primer caso, y lamentablemente no será el último. Muchas veces parece que si no sale en las noticias no hay noticia, estamos muy acostumbrados a ello pero me temo que este año puede convertirse en tema estrella. Tiene su morbo, los protagonistas son menores y a los medios de comunicación les da mucho juego…

Preguntando a chavales por el acoso escolar uno escucha de todo, desde aquellos que no saben siquiera de que se trata hasta que alguien pronuncia la palabra bullying, a los que recuerdan que sí, que en clase les pusieron una peli que se titulaba “Cobardes”. Resulta curioso que cuando alguno va a contar algo enseguida le recomiendan que mejor se calle, como si fuera un tema que resulta un tanto tabú, si no se habla de ello, casi mejor. También los hay que cuentan algún caso relativamente cercano, algo que sucedió en su colegio, como esa chica o ese chico con el que nunca llegaron a hablar y que se marchó a otro colegio pero sin tener demasiado claro si fue debido al acoso que sufría o era otro el motivo. Pero a mí personalmente hay dos aspectos que me llaman poderosamente la atención, uno es que los chavales dicen no detectar esos casos a su alrededor y aunque no deja de ser una suposición creo que no es porque no exista, sino porque no lo dan importancia. El otro aspecto es que suelen reconocer abiertamente que tampoco se preocupan lo más mínimo por ese compañero que no se relaciona con los demás, será porque es raro, dicen aún siendo conscientes de que le están haciendo el vacío.

El editorial de El Mundo de hoy titula que los colegios son la clave para detener el acoso escolar. Sí, y no.

Sí, porque deben cambiar su forma de actuar, no sirve el negarlo todo, el decir aquí no pasa eso, en este colegio no hay casos de acoso. Los colegios son fiel reflejo de la sociedad y esos casos existen casi me atrevería a decir que en todos los centros escolares. Hay que formar a los profesores para que sean capaces de detectar y de cortar los casos de raíz, hay que informar muy claramente a las familias implicadas, a las del acosado y a las de los acosadores, hay que ponerse del lado del chaval que sufre acoso, ofrecerle todo el apoyo, y hay que poner los medios necesarios para visualizar el problema, para ser los primeros en denunciar los hechos.

Y no. No, porque la prevención de estos hechos también tiene que venir desde casa, desde la familia y es que estamos escuchando y leyendo muchos consejos sobre cómo detectar si un niño está sufriendo acoso. Me valen, pero yo sinceramente pondría el foco en otro tipo de consejos, unos consejos que me parecen mucho más importantes y fundamentales, cómo educar a nuestros hijos para que nunca, jamás, se burlen de otros. El problema siempre parece que está fuera, nunca en casa. ¡Cuidado con eso!

Hace un par de días leía en el blog de Antonio Esquivias un artículo de Verónica Prieto titulado Acoso escolar: la punta de un iceberg sumamente interesante y esclarecedor sobre este tema. Recomiendo su lectura completa y entresaco un párrafo:

En AMACAE me cuentan la variedad de casos de bullying que llegan a sus manos, por lo general encuentran que las víctimas y sus familias no saben cómo actuar dentro de una sociedad que parece blindada contra este tipo de violencia escolar. Ellas explican qué y cómo deben hacer las familias ante tanta burocracia, procesos interminables y puertas cerradas (acosadores menores de 14 años, centros que no admiten tener situaciones de acoso escolar, casos cerrados por falta de pruebas, etc). Comentan, que parece haber más protección hacia los acosadores que hacia las propias víctimas y que al final las familias de estas últimas son tratadas como problemáticas porque denuncian la situación, no ayudando nada a la carga emocional y psicológica que de por sí lleva el niño/a agredido/a. Según AMACAE con respecto a los casos que les han llegado, en la Comunidad de Madrid 27 niños han tenido que cambiar de centro escolar este curso académico por motivos de salud y por su seguridad. Incluso el número de niños que están recibiendo atención psicológica es mayor. Esta situación es tremendamente injusta para la víctima, que se va con la percepción de que nadie ha podido hacer nada y una sensación de culpabilidad en sus espaldas. Además, no por cambiar de centro escolar, el acoso acaba. Al final la percepción de “vencedor” es para el acosador que sale apenas impune de esta situación de cara al resto de alumnos, con lo que seguimos propiciando este tipo de conductas. ¿Cómo puede ser que en algunos de estos casos, haya familias que son perseguidas por las familias de los alumnos acosadores? ¿Hasta donde estamos llegando? En algunos casos, han tenido que cambiar de residencia e incluso de provincia por estos motivos, huir como si fueran los culpables de una situación que no buscaban. Sin duda, esto no nos puede dejar impasibles… simplemente, NO SE DEBE PERMITIR.

¿… parece haber más protección hacia los acosadores que hacia las propias víctimas y que al final las familias de estas últimas son tratadas como problemáticas porque denuncian la situación, no ayudando nada a la carga emocional y psicológica que de por sí lleva el niño/a agredido/a?

¿Cómo puede ser esto posible? No, no se puede ni se debe permitir.

JL