Mes: julio 2020

[Aranjuez] Limpieza, riegos, mosquitos…

Aranjuez lleva arrastrando desde hace años un problema más que importante con la limpieza del municipio. Aranjuez está sucio. Muy sucio. Y esto no es una opinión, es un hecho objetivo. Pero Aranjuez no lleva sucio un año, ni dos, Aranjuez lleva sucio mucho más tiempo. En la legislatura anterior los que ahora gobiernan acusaban a los que entonces gobernaban de ineficacia, de no ocuparse de uno de los grandes problemas que tenía (y sigue teniendo) la localidad, y tenían razón cuando lo denunciaban porque era verdad. El problema es que ahora gobiernan ellos y están en la oposición los que antes gobernaban. Las tornas han cambiado, pero la suciedad sigue campando a sus anchas. Y los que antes acusaban de ineficacia resulta que se han demostrado igual de incapaces e ineficaces. Más de lo mismo.

En los últimos días están apareciendo en las redes sociales continuas denuncias del estado de abandono en que se encuentra el pueblo y da igual el barrio por el que nos movamos, la situación no es distinta en Las Aves, que en la Azuda de la Montaña, Agfa-Moreras, en la zona del polideportivo de Olivas, la Plaza de Toros… Da igual, cualquier barrio es ejemplo de abandono y desidia.

Son solo algunos ejemplos. No es necesario buscar mucho para encontrarlos.

Esta misma semana el PSOE denunciaba el lamentable estado de deterioro del barrio de Las Aves, acusando de desidia al concejal de medio ambiente y de incapaz a la alcaldesa. Desde el Ayuntamiento respondían a las mentiras y manipulaciones de siempre del concejal socialista José María Cermeño. Nada nuevo bajo el sol, lo mismo de siempre, cambiando los protagonistas. Volvemos al “y tú más”. Pero lo que es evidente es que el estado del pueblo es el que es.

¿Nadie se acuerda cuándo el PP denunciaba el abandono del barrio de la montaña, o de la Azuda…? Pues ahora estamos exactamente igual, o peor porque de hecho vamos para cinco años con la noria inmovilizada…

Hace solo unos días veía a vecinos de la zona de la Plaza de Toros regando con cubos de agua los árboles que empiezan a cambiar ya el color de sus hojas por la falta de reigo, pero no, Aranjuez está limpio, desbrozado, regado…

Ya para terminar, lo de los mosquitos debe ser también mentira, aunque nos acabamos de enterar que hemos estado un año sin contrato de fumigación. Cuando la gente se tiene que ir al hospital por las picaduras de la mosca negra o el mosquito tigre lo hacen por gusto, claro.

Resumiendo, que ahora gobiernan los otros, pero la ineficacia de los que gestionan sigue siendo igual que la de los unos. Total y absoluta.

[Libros] El enigma de la habitación 622, Joël Dicker

Me sorprendió encontrar este libro en Ebiblio nada más publicarse. Joël Dicker es uno de esos autores que me gustan mucho, mucho, así que ya aviso para que nadie espere una crítica ecuánime y menos aún con un autor como este que despierta filias y fobias a partes iguales. Hay lectores que no soportan su estilo, su escritura, sus trampas y giros… y hay lectores a los que nos encantan…

Título: El enigma de la habitación 622
Autor: Joël Dicker
Traductoras: María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego.
Editorial: Alfaguara
ISBN:  9788420439396 
Fecha de publicación: Junio 2020
Número de páginas: 696
Sinopsis: Una noche de diciembre, un cadáver yace en el suelo de la habitación 622 del Palace de Verbier, un hotel de lujo en los Alpes suizos. La investigación policial no llegará nunca a término y el paso del tiempo hará que muchos olviden lo sucedido. Años más tarde, el escritor Joël Dicker llega a ese mismo hotel para recuperarse de una ruptura sentimental. No se imagina que terminará investigando el viejo crimen, y no lo hará solo: Scarlett, la bella huésped y aspirante a novelista de la habitación contigua, lo acompañará en la búsqueda mientras intenta aprender también las claves para escribir un buen libro.
¿Qué sucedió aquella noche en el Palace de Verbier? Es la gran pregunta de este thriller diabólico, construido con la precisión de un reloj suizo. Joël Dicker nos lleva finalmente a su país natal para narrarnos una investigación policial en la que se mezclan un triángulo amoroso, juegos de poder, traiciones y envidias en una Suiza no tan tranquila, donde la verdad es muy distinta a todo lo que hayamos imaginado.

Opinión personal: Cuando uno comienza a leer un libro de Joël Dicker tiene que ser consciente de que entra en un juego en el que va a ser una y mil veces engañado. Hay que aceptar que el autor se ríe de nosotros, los lectores, nos vacila de principio a fin, es así y si no estás dispuesto a ello lo mejor que se puede hacer es no comenzar siquiera el libro. Dicker no deja indiferente, o encandila o aburre hasta la saciedad, no hay medias tintas ni término medio. A mí me sucede algo parecido también con Murakami, son autores que no tienen absolutamente nada que ver pero que cuando consiguen llegar al lector lo hacen de forma muy profunda. Y Dicker es un gran maestro.

Como es habitual en sus libros hay muchos personajes principales en la historia, en esta en concreto hasta él mismo forma parte del elenco, el Escritor, con mayúsculas, algo que supongo que parte de la crítica y muchos lectores no le perdonaran porque puede dar la impresión de que el ego del autor bordea o supera todo lo admisible, a mí no deja de parecerme un juego en el que el autor nos invita a participar, un metalibro o un experimento de metaliteratura.

La trama está espléndidamente urdida como es habitual en los libros de este autor, enrevesada como sólo él lo puede hacer, retorcida hasta decir basta y ese puede ser uno de los peros que podemos poner a esta novela. O hay fuerza de voluntad por parte del lector o puede costar mucho meterse en la historia. Los continuos saltos adelante y atrás sin apenas solución de continuidad no facilitan la lectura especialmente al comienzo de la historia. Pero personalmente yo estaba dispuesto a dar un voto de confianza porque estaba seguro de que la historia no podía defraudarme, y eso que en algún momento los diálogos me parecieron poco trabajados, muy blandos por decirlo de alguna manera. Pero por otra parte me encantó eso de no saber siquiera quién era la víctima hasta bien mediada la historia. Pero uno sabe que en algún momento va a aparecer ese Dicker que engancha de forma irremediable, que es imposible dejar de seguir, que sorprende en cada giro, en cada página que uno pasa, y poco a poco todos los enigmas (incluído el de la habitación 622) se van desenredando poco a poco, viendo la luz.

Y finalmente, como en todos sus libros lo mejor está al final. Sorprendente e inesperado, no es una historia con buenos y malos, cada uno tiene sus luces y sus sombras, es una historia que habla de bondad, de amor, de bajos instintos, de egoismo, de dinero… Como la vida misma 😉