Mes: diciembre 2017

V San Silvestre Clandestina de Aranjuez

IMG_5245Y terminamos el año con el colofón de la V San Silvestre Clandestina de Aranjuez, una peculiar prueba que poco a poco se ha ido consolidando y que en esta edición se ha acercado ya a los 250 participantes y es que cada año son más los amigos que se agregan a esta peculiar quedada al que el apellido de clandestina le va al pelo. 😀

Por segundo año consecutivo los marchadores nórdicos no hemos querido ser menos y aproximadamente en un número de unos 25 hemos vuelto a coger los bastones para marchar por algunos de los lugares más emblemáticos de Aranjuez. Saliendo de la Plaza de San Antonio, recorriendo los Jardines del Parterre y la Isla, entrando en el Jardín del Príncipe, bordeando el esquilmado Tajo hasta la fuente de Apolo y los Chinescos, aprovechando y disfrutando de las maravillas para los sentidos que ofrece Aranjuez.

IMG_5269Finalmente foto de rigor en la Plaza del Ayuntamiento y buenos deseos para todos para el próximo año, donde seguro que nos volveremos a ver en la sexta San Silvestre Clandestina, pero para eso aún quedan 365 días por delante en los que volveremos a calzarnos las deportivas, meteremos la mano en la dragonera y saldremos a pasear con nuestros bastones.

IMG_5274Feliz 2018 para todos, especialmente a los lectores y seguidores de 30dediferencia, y no os olvidéis de que lo mejor para rebajar los excesos de estos días es coger los bastones del paragüero y salir a caminar. Mañana mismo lo volveremos a hacer.

Más fotos de la San Silvestre Clandestina en este enlace.

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Cuento de Navidad – El día que Jesús no quería nacer

Aprovechando que es Nochebuena quiero felicitar a todos los que de vez en cuando se pasan por 30dediferencia estas entrañables fiestas y desearos lo mejor para el nuevo año que está a punto de comenzar. En el blog ya se ha hecho casi tradicional felicitar estas fiestas con un cuento de Navidad, este que os traigo hoy es bastante conocido, su autor es Antonio García Barbeito, y lleva por título El día que Jesús no quería nacer.
Es un relato que me parece precioso en su sencillez. Jesús tenía, y tiene, motivos más que suficientes para no querer nacer, pero al final lo hizo, y lo que es mejor, lo sigue haciendo cada año.Recuerdo que lo escuché hace ya muchos años en la radio, hace ya unos años lo publiqué en el blog de la Asociación de Madres y Padres del colegio y ahora lo vuelvo a compartir con todos vosotros.
También os dejo la opción de que lo escuchéis directamente desde aquí. Os aseguro que merece la pena.

 

EL DÍA QUE JESÚS NO QUERÍA NACER

Ahora, en estos días que el frío, la lluvia, la niebla y las noches son como personajes de nuestra tradición, me atrevo, a la luz de la lumbre de la memoria, a contar algo que no sé si es una historia o un cuento, un milagro o una fantasía, algo que no sé si lo he vivido o me lo han contado, si lo soñé o lo he inventado. Tengo serias dudas respecto a este relato, pero juraría que es cierto que una vez recibí una carta de unos niños que me lo contaron.

Es más…, tengo la carta aquí, entre las manos. Pero también es verdad que no sé si es cierta o no la carta. De modo que quizá lo mejor sea que nunca sepamos la verdad. Milagros hay -invenciones hay, fantasías, cuentos, sueños, verdades inciertas- por los días de todos nosotros que no nos atrevemos nunca a contar. Milagros que un día nos iluminaron, nos sorprendieron en nuestras dudas y que conservamos como reliquias de un prodigio. Milagros… que a lo mejor no son milagros, pero que preferimos pensar que lo son, con tal de no perder del todo la fe en las cosas.

Por eso hoy, en estos días en que es más fácil creer, que uno retorna al tiempo en que la imaginación era más poderosa que la realidad, que la inocencia nos dominaba aún, voy a contar algo que juraría que me contaron…

No lo sé. Lo soñara, lo viviera o lo imaginara, lo cierto es que escribo al dictado de esta carta que me aparece y se me pierde entre las manos y en la que no tengo más remedio que creer. Los niños que me la mandan no se han atrevido a decírselo a nadie por temor a que los tomaran por embusteros o por ilusos ¡los niños, como siempre, tan sabios, saben de sobra de nuestras torpezas y de nuestra mezquindad!…, y pensaron que quizá fuera peor el remedio que la enfermedad. Ellos en su carta me cuentan que…,

…En las primeras oscuridades de la Nochebuena, mientras descansaban de la colocación del Nacimiento, que lo tenían casi a punto, se asomaron al balcón a ver la calle, sabedores de que la calle tendría algo especial esa noche. Intentaron abrir una hoja del balcón, pero un puñado de aire, mitad frío, mitad niebla les hizo cambiar de idea. Unos dicen que aquel aire olía a castañas asadas, otros que a torta de manteca, otros que olía a frío… Y sería verdad: haría frío. “¡Qué fría es la noche que el cielo escogió!”

El rincón del salón era, dicen, un sueño cuando encendieron las luces del Nacimiento. Y parecía fuego aquella pequeñez luminosa que simulaba la llama entre los menudos leños de la candela. Y algo de aurora tenía la oscura claridad del cielo de cartón piedra que asomaba lleno de estrellas de papel de plata. Y algo de amanecida la luz de la lamparita tras las montañas de papel arrugado y corcho. Todo a punto para la Nochebuena: los tres Reyes, bajando el camino (uno de ellos, Melchor, ya en el puente de tablas); el ángel, en su olivo, ‘suspendido’ hábilmente entre algodones; los pastores, al pie de la hoguera, junto al puchero de barro, expectantes, mirando al cielo. La lavandera, lavando arrodillada en la vera del mentiroso río de cristal. Y el molinero, cargado con un saco de trigo bajo las aspas del molino. Y el vendedor callejero, con la mano ahuecada en la mejilla, pregonando su carga… ¡Estaban locos de contento los niños!

El yeso y el polvo de talco ‘hielan’ las cumbres de corcho, mientras el gañán traza surcos y el hombre de la recova ve cómo las palmeras son más bajas que él. Un dibujo recortable, de buen gusto, en la pared de fondo, deja un precioso perfil de pueblo blanco. Magnífico el Portal: una chocita de eneas, íntima, con más sombra que luz, a cuya puerta se arrodillan pastores. Dentro, echados, el buey tiene una mirada de hermosa mansedumbre, mientras la mula, sagaz, tiene las orejas empinadas. José, de pie, apoyado en su báculo y ligeramente inclinado. Serio, con una majestad sobresaliente. María, sentada, empezando a componer una sonrisa y con los ojos alegres como los de una paloma libre mirando al…

-¿Y el Niño? ¿Dónde está el Niño Jesús?

Algunos de los niños corrieron a mirar a las virutas de la caja donde guardaban las figuras, pero no estaba. Uno de ellos, el más pequeño, al que echaron la culpa de la pérdida, dijo lloriqueando que él no lo había perdido, que lo cogió y lo dejó acostado en el pesebre, sobre los trocitos de paja. Y que le pareció haberlo visto sonreír.

Nadie pudo replicar al chiquillo, pues cuando iban a hacerlo sonó un golpe seco. Era la puerta del salón, que se había cerrado sola, sin que nadie la empujara. Y, además, no pudieron abrirla cuando lo intentaron. Se apagaron las luces del salón y en el Nacimiento sólo se mantuvo encendida una pequeña luz celeste, la que iluminaba el olivo donde estaba el ángel. Empezó a silbar un vientecillo entre las copas del bosque de papel y los niños se abrazaron asustados. Dicen que no podían ni gritar porque el miedo les ahogaba. Fue entonces cuando se hizo más clara la luz del olivo y se vio al ángel de barro que se movía y hablaba.

Ángel:
-No temáis. Soy un ángel mensajero de Dios y vengo a daros una noticia. No busquéis más al Niño porque vosotros no lo habéis perdido. Y es verdad que uno de vosotros lo dejó acostado en el pesebre y ahora no está. Pero Dios Padre se opone a que nazca su Hijo, a que nazca Jesús. Vosotros seréis los encargados de hacerlo saber a la humanidad. Estad atentos y no temáis.

El ángel recorría con la mirada todo el paisaje del Nacimiento mientras una luz que nadie sabía de dónde manaba, dejaba un extraño lubricán donde las figuras eran poco más que sombras. Y volvió a hablar. Ahora a las figuras:

Ángel:
-¡Sabedlo: Jesús, el Mesías no nacerá! Su Padre, el Altísimo, sabe que el mundo es contrario a su Nacimiento, porque el mundo tiene consciencia de la gravedad de un Salvador en esta hora.

Ángel:
-Tú, molinero, deja tu faena y vete, que Jesús no nacerá.

Molinero:
-¿Que el Niño no va a nacer?
¡Y eso cómo puede ser,
si está loco mi molino
moliendo el trigo más fino
para ofrecérselo a Él!
¡Y está la nieve que trina
(¿no la ves en la colina?)
Lampando para su altura
la blancura
de mi harina!
No digas, ángel amigo, no digas
que no va a nacer Jesús.
¿Acaso no sabes tú
que Él es de mi trigo espiga?

Ángel:
-¡No nacerá, no, nanas de calumnia, mecidas de odios, arrullos de heridas preparan para Él! ¡Lavandera, deja tu ropa y vete, que Jesús no nacerá!

Lavandera:
-Lavando en esta orilla
de agua escarchada
llevo ya de rodillas
varias jornadas.
Y lavo y canto,
que nunca unos pañales
fueron a tanto.
No me digas ahora,
ángel bendito,
que el Niño-Dios no hace,
cuando está escrito.
Dile a la Altura
que no nos niegue el parto
de esa criatura.
¡Si Él ha de ser la corriente
donde se lave la herida
de la vida
de la gente!

Ángel:
-¡No nacerá, no. Porque la mentira está agazapada entre los matorrales como raposa, y la soberbia cocea en las paredes del Portal asustando a María!
¡Tú, gañán, suelta tu yunta y vete; guarda tu arado y abandona la besana, que Jesús no nacerá!

Gañán:
-¿Que no va a nacer Jesús?
¡Sí está la reja que brilla
de haber abierto en barbecho
cuarenta surcos derechos
para albergar su semilla!
¡Si está mi esperanza hecha
a atar su Verbo en gavilla
al cabo de la cosecha!…
¿Que no va a nacer Jesús?

¡Pues no faltaría más
que el que es Semilla del mundo
se quedara sin sembrar!

Ángel:
-¡No nacerá, no. Que José ha tenido que ahuyentar las víboras de la vejación que se estaban encamando entre la paja del pesebre! ¡No nacerá Jesús! ¡Tú, costurera, deja tus puntadas y vete; recoge tus telas y tu silla y abandona este lugar, que el Niño-Dios no nacerá!

Costurera:
-Hebras y agujas de oro
tengo en el arca guardadas
para bordarle su nombre
en la que será su almohada.
Y aún me parece pequeño
el valor de este metal
para acompañar su sueño.
Guardo terciopelo, pana
y vara y media de seda.
Y si faltara, me queda
otro tanto o más de lana.
¡Que no quiero, que no quiero
que el que es Abrigo del mundo
vaya por el mundo en cueros!
No digas, ángel amigo
que estas puntadas
que están dando mis manos
serán por nada.
¡Si esa criatura
tiene loca la cesta
de mi costura!

Ángel:
-¡No nacerá, no. Que los alacranes de la envidia le buscan el vientre a María para sembrarle su veneno. No nacerá Jesús! ¡Tú, leñador, enfunda tu hacha y vete; deja el bosque y las sombras y busca el camino de tu casa, que Jesús el Mesías no nacerá, según disposición del Altísimo!

Leñador:
-¿Que no va a nacer mi Dios?
Si están gritando las ramas:
“¡Córtame a mí, leñador,
quémame con la retama.
Para cuando nazca Dios
yo quiero ser ya una llama
que pueda darle calor!”
¡Si tengo el monte desnudo
y romo el filo del hacha
para que se asuste luego
con el fuego
la rigidez de la escarcha…!

Ángel:
-¡No nacerá Jesús. Que los lobos del egoísmo aúllan en los cerros cercanos y vuelan bajo los milanos poderosos queriendo rapiñar los polluelos de la inocencia! ¡No nacerá Jesús! ¡Tú, mujer que estás a la puerta de tu casa, echa los cerrojos y vete a dormir, que lo esperado, el Hijo de Díos, no nacerá. Vete!

Posadera (obviando al ángel y mirando al vacío, como si en el vacío estuviera ya el Niño, como si le hablara al Niño que no ve):
-Yo soy la posadera.
La que se quedó esperando
a que tus padres vinieran
llamando,
la que todavía espera.
Yo sé que te han cerrado
todas las puertas.
Por eso yo las mías
las tengo abiertas.
Y guardo dentro
una cálida cuna
para tu cuerpo.
…Y aunque no lo sabe nadie,
chiquillo de mi fortuna,
al aire de la mañana
tengo encargado una nana
para dejarla en tu cuna,
¡Que no me digan a mí
que Tú no vas a llegar!
Si tengo de par en par
las puertas
y yo esperando, despierta,
hasta que quieras llamar…

Ángel:
-¡Que no va a nacer Jesús, sabedlo! ¡Que tras las nubes que parecen de lluvia remediadora se esconden truenos de guerra y rayos de violencia acechando el Nacimiento del Hijo de Dios! ¡Pastores, recoged, vuestro hato y volved a vuestras casas, que Dios no nace. Callad vuestras canciones y dormid, que nada extraordinario ha de ocurrir esta noche!

Pastores:
-¿Pastores en Nochebuena
sin tenerle a quien cantar?
¡Pues vaya una Navidad!
Hemos dejado el rebaño
a su apaño
en el redil,
para llegar hasta aquí
con rezos y villancicos
a celebrar al Dios Chico
de Belén;
y en esta noche de frío
que venimos al Portal
tú nos vienes a contar
que está el pesebre vacío…
¡Dile que somos pastores
en vela;
dile que somos pastores
que esperan,
cantando,
la llegada de su Dios
que los librará del daño.
Dile que queremos ser rebaño
donde Él quiera ser Pastor”

Ángel:
-No nacerá Jesús, no. Que trepa la hipocresía como yedra por las tapias del mundo. Y todo es un sin sentido en lo diario, donde arraiga la grama de la insolidaridad y las traiciones. ¡Tú, vendedor, vuelca tu carga y vete, que nada tienes que hacer aquí esta noche, pues no nacerá el Dios que esperas!

Vendedor:
-Traigo yo de reata
mi borriquilla,
que vienen bien cargadas
las angarillas:
naranjas, peros…
Y melones tardíos
también los llevo.
Pero yo no pregono
mi mercancía.
Mi voz está esperando
que rompa el día;
subir al viento
y pregonarle al mundo
su Nacimiento.
¡No digas, ángel amigo,
que no va a nacer mi Dios,
después que he pasado el día
metido en la serranía
limpiando al aire mi voz
para anunciar en pregón
la llegada del Mesías…!

Ángel:
-¡Cómo va a nacer Dios! ¿No veis la gangrena de la maldad, vestida de perfumes, cómo devora la carne del hombre? ¿O es que acaso no llevamos veinte siglos cerrándole las puertas a la Alegría que quiere quedarse con nosotros? ¿De qué os extrañáis? ¿Si no sois capaces de mirar a los que tenéis cerca, ¿seríais capaces de reconocerlo a Él? ¡No, no nacerá Jesús! ¡Reyes, majestades, desandad el camino, que vuestros pajes tomen la reata de vuestros camellos. Emprended la vuelta. ¡Jesús no nacerá, sabedlo!

Reyes:
-Que tres Reyes
que, desdeñando sus leyes,
han venido expresamente
desde Oriente
hasta el Portal,
bien guiados por aquella
buena estrella
que ahora señala el lugar,
tengan que volverse atrás
porque no nace el Mesías,
cuando hay una profecía
escrita, que escrita está…
¿Qué hacemos con el incienso,
con la mirra, con el oro
que traemos para Él,
tres símbolos que han de ser
su pasión y su tesoro?
Ese Niño ha de nacer.
Nos lo han dicho:
“Lo hallaréis
antes de entrar en Belén,
en un pesebre ha de ser,
entre María y José,
junto a una mula y un buey.
Lo adoraréis.
Y estando cerca de Él,
comprenderéis
que tres reyes van a ser
vasallos de un solo Rey”
¡Cómo es que no va a nacer!

Ángel:
-¡Pues no va a nacer! Dios sabe que, a boca de parto, hay Herodes disfrazados de adoradores. Además, ¿tiene sentido para alguien el Nacimiento de Jesús? Jesús hoy es una dificultad para los hombres; no sé por qué os quejáis. ¡A retomar el camino, majestades, a desandarlo. Ya no hay nadie en el Nacimiento que no sepa que Jesús no va a nacer. Son ustedes los últimos y es hora de que nos vayamos…
(Ángel, sorprendido, incrédulo): …Y aquello… ¿Qué…, qué es aquello? ¿Quiénes son esos que vienen en grupo bajando los cerros? ¡Eh!, ¿quién anda ahí? ¡Eh, vosotros, ¿quiénes sois? ¿De dónde venís, y a qué? ¿Pero…, cómo es posible, si vosotros no existíais, no estabais entre las figuras del Nacimiento! ¡Dios mío! ¿Quiénes son? ¿Y qué querrán? ¡Pero… ¿adónde vais?! ¡Eh, un momento, nos os acerquéis al Portal! ¿No habéis oído lo que acabo de decirles a todos? ¡Eh, tú! ¿adónde vas? ¿Quién eres tú?”

Alegoría 1:
“Yo soy la Justicia”.

Ángel:
“¿Y qué esperas?”

Alegoría 1:
“La noticia
del Nacimiento de Dios.
Su venida beneficia
a toda la Humanidad,
pues al nacer Él, se inicia
la senda que me propicia
la Igualdad.
Y están los injustos
rompiendo a su gusto
la Equidad.
Hace falta un justo Juez
en la vida.
Número, Peso y Medida
ha de traer.
Y ese Juez
ha de nacer
en Belén,
esta noche, sin tardanza.
Así ha de ser.
Él pondrá derecho el Fiel
de la Balanza.”

Narrador:
“Y el ángel nada decía. Miraba y se sorprendía”

Ángel:
“Y tú, ¡tú quién eres?”

Alegoría 2:
“Yo soy… la Paz”

Ángel:
“Y ¿qué quieres?”

Alegoría 2:
“Regalar
el sentido de mi nombre
y convertir a los hombres
a la buena voluntad.
Por eso vengo al Portal
a pedir la Navidad
del Niño-Dios en la Tierra.
Y el Niño-Dios nacerá,
porque Él sabe que a la Paz
las puertas no se le cierran,
que si no, devorará
los trigales de la Paz
la cizaña de la guerra”.

Narrador:
”…Y el ángel, nada decía; miraba y se sorprendía”

Ángel:
“Y tú, ¿tú quién eres?”

Alegoría 3:
“¿Yo? Yo soy la pobreza.
Por amor, no por condena.
Fui libre cuando aquel día
junto a mi bolsa vacía
sentía mi vida llena
de alegría.
Mas le falta una razón
a mi vida para ser.
Por eso vengo a Belén
a pedir que nazca Dios.
Dile tú que yo te mando.
Dile que su Nacimiento
la Pobreza está esperando”.

Narrador:
“…Y el ángel, nada decía; miraba y se sorprendía”

Ángel:
“Y tú, ¿tú quién eres?”

Alegoría 4:
“Yo soy la Fe”

Ángel:
“Y ¿qué quieres?”

Alegoría 4:
“Ver nacer al Mesías”

Ángel:
“¿Y no eras tú quien decía
que creería sin ver?”

Alegoría 4:
“Y así es,
Pero me estoy acabando.
Necesito ir renovando
mi firmeza.
Y la fuerza
de mi Luz
y de mi Conocimiento
sólo la da el Nacimiento
de Jesús.
¡Dile que nazca a ese Bien!
¡Dile que se dé premura!
¡Dile… que se está poniendo oscura
la claridad de la Fe!”

Narrador:
…Y el ángel, nada decía; miraba y se sorprendía.

Ángel:
“Y tú, ¿tú quién eres?”

Alegoría 5:
“¿Qué quién soy yo?
Yo soy la Libertad,
y necesito un camino
por el que poder andar.
Y si Él no nace,
vendrán
las rejas y las cadenas
de la pena;
nos llevarán al castigo
y cerrarán con cerrojos
los postigos
de la mente.
Y a su antojo
irán cegando los ojos
inocentes.
¡Dile que venga conmigo,
Que necesito pensar,
que necesito luchar,
que necesito creer
y poder
alcanzar
las ramas de la Verdad
en su Arbolillo del bien!
¡Dile que venga al Portal,
que el mundo lo necesita!
¡Dile que tiene una cita
con la Libertad!”

Narrador:
“…Y el ángel, nada decía, miraba y se sorprendía”

Ángel:
“Y tú, ¿tú quién eres?”

Alegoría 6:
“-¿Que quién soy yo?
Yo soy la Esperanza.
La virtud que no se cansa
de esperar.
No temo a la lontananza.
Yo sé que todo se alcanza,
que todo habrá de llegar.
Por eso vengo al Portal
sin dolerme la tardanza,
que esperar en esperanza
es gozar lo que aún no está.
Pero dile tú que sueño
su pequeño
despertar.
Dile que estoy esperando,
celebrando
su venida
a la Vida.
…Mas si no quiere nacer,
porque esté cumpliendo fiel
del cielo alguna ordenanza,
coméntale mi añoranza
y dile que esperaré
hasta que lo quiera Él.
¡Por algo soy la Esperanza!”

Narrador:
“…Y el ángel, nada decía; miraba y se sorprendía”

Ángel:
“Y tú, tú, ése, el último. ¿Tú quién eres?”

Alegoría 7:
“-¿Yo? ¿Que quién soy yo?
¡Yo soy el Amor!
La amistad,
la ternura.
La esencia pura
de la Verdad.
Sin mí,
el mundo es mala locura,
aventura de mal fin.
Yo soy bálsamo en la herida,
y soy brazo
donde se apoya el fracaso
y se ayuda la caída.
¡Soy el lazo de la vida!
Yo soy el eje del mundo, su motor.
La comprensión, la amabilidad.
Y la Luz.
Eso que sin ser salud
es vida en la enfermedad.
¡Soy el Amor!
Y soy la misericordia,
refugio en el perseguido,
y soy pan en el hambriento,
y soy agua en el sediento,
y en el desnudo, vestido.
Alegría en el anciano;
soy lo divino y lo humano.
En mi nombre
van los hombres
de la mano
en armonía.
Soy la risa, la alegría,
la razón que cada día
nos motiva el caminar.
Soy la sombra que al final
del camino siempre espero
para hacerlo llevadero.
Y soy más:
soy el cariño
que acompaña a la paciencia.
Y la inocencia,
Y la imprudencia
de los niños.
Y soy luego,
entre el hombre y la mujer,
ese que dicen que es ciego,
aunque sea el que más ve.
Y soy fuego,
soy candela
siempre ardiendo en centinela
de la voluntad mejor.
¡Soy el Amor!
Y estoy en la pena
ajena,
y abrazo conmigo
al enemigo.
Y en toda necesidad,
yo soy la caridad
con el hermano.
Caridad siempre dispuesta
a pedir con esta mano
lo que iré dando con ésta.
¡Soy el Amor!
Y hagan lo que hagan los hombres,
si no se hace en mi nombre
no tendrá ningún valor.
Pero fíjate, que yo,
siendo el Amor, como soy,
no seré nada si hoy
no naciera mi razón.
¡Vete, ángel, dile a Dios
que venga a la Nochebuena,
que sí merece la pena…
Que se lo pide el Amor…!

Narrador:
Pero el ángel, no decía; miraba y se sorprendía… Y al tiempo se asombraba de una música que empezó a sonar y de un murmullo creciente. ¡Desobedeciéndolo, todas las figuras habían vuelto”…

Ángel (Asombrado, extrañado, descompuesto):
-… Pero… ¡Qué pasa!
¿Adónde van los gañanes y esos bueyes?
¿Por qué cantan los pastores
y han vuelto a montar los Reyes?
¿A qué bajan los luceros
desde el cielo con tal brío?
¿Y a qué la flor del romero
abre su azul bajo el frío?
¿Por qué corres, lavandera?
¿Adónde vas, costurera,
abandonando el bordado?
¿Qué has visto desde el collado,
posadera?
¿Por qué saltas, leñador?
¿Qué pregonas, vendedor?
¿Adónde vais… si Dios
no vendrá a la madrugada?

Narrador:
“…Y cuando el ángel pensaba
decir otra vez que no,
algo le dijo la Luna
que… miró para la cuna
y… ¡estaba naciendo Dios!”

V San Silvestre Clandestina de Aranjuez

cartel clandestinaCorría el año 2013, cuando tres amiguetes de esos a los que les gusta correr, Alex, Dani y David, decidieron que ya estaba bien, que no era de recibo que los runners de Aranjuez no pudieran despedir del año practicando una de sus aficiones favoritas y tuvieran que desplazarse a Madrid o Toledo a participar en sus afamadas San Silvestres… Así que se pusieron manos a la obra y decidieron que Aranjuez también iba a tener su San Silvestre, pero una San Silvestre diferente y con un apellido peculiar: la San Silvestre Clandestina Arancetana.

El primer año fuimos solo unos pocos los que nos juntamos en la Plaza de la Mariblanca para hacer un recorrido que sería la gran envidia de cualquier prueba del calendario nacional o internacional, Jardín de la Isla, Jardín del Príncipe, cruces por los pasos de peatones…, era una quedada diferente, no había organizadores, no había reglamentos, no había cuota de inscripción, aunque sí una camiseta conmemorativa del evento… Los que allí nos juntábamos compartíamos lo que para unos era un pasión y para otros una simple afición pero en cualquier caso allí estábamos el último día del año despidiendo 2013 de una forma peculiar.

Con el paso de los años la prueba fue creciendo, no en infraestructura que seguía siendo la misma, es decir ninguna 🙂 , pero si en número de amigos que se juntaban, los 25 o 30 del primer año ya fueron 50 o 60 en el segundo, pero lo más importante era que la esencia seguía siendo la misma, una prueba para correr al lado clandestino y pasárselo bien.

En el año 2016 el número de participantes en la prueba se acercó a los 200 lo que demostraba bien a las claras que la idea de esos tres amigos había cuajado, una iniciativa que había partido de los ciudadanos y sin ningún tipo de respaldo más allá de la promoción que ellos mismos llevaban a cabo a través de las redes sociales y el boca a boca, tenía éxito, los participantes se multiplicaban…, y algún avispado, que esos nunca faltan, decidió que a lo mejor se podía sacar tajada y hacer negocio 🙂

Y estos avispados de los que hablamos decidieron contactar con el Ayuntamiento con la idea de organizar en Aranjuez una San Silvestre con todas las de ley, quitarle ese sabor especial que daba lo de clandestino y hacer pasar a los participantes por caja, que al fin y a la postre era lo único que les interesaba.

El Ayuntamiento puso en contacto a la empresa con los organizadores de toda la vida, es decir de los tres años anteriores, pero era evidente que unos y otros pensaban de modo distinto, unos buscaban el legítimo negocio y otros buscaban sólo disfrutar con sus amigos y a los pocos días comenzaron a llegar los “avisos” de que había que tener cuidado, de que no se iba a permitir que sucediera lo del último año cuando 200 corredores corrieron por una de las calles principales de Aranjuez en dirección contraria al tráfico…, y el tema se enturbió, y surgieron las dudas y los organizadores de siempre decidieron que este año no habría prueba. 😦 Aún así otros clandestinos anónimos decidieron tomar el relevo y que esta iniciativa no cayera en el olvido y se volvió a convocar una nueva San Silvestre Clandestina, la cuarta, que como se puede apreciar en la foto inferior contó con una más que respetable participación.

img_4918Los nordimarchadores ya el año pasado decidimos que nos íbamos a sumar a la iniciativa, haríamos nuestro propio recorrido, pero nosotros también queríamos formar parte de la San Silvestre ribereña y desde la inexistente organización clandestina se nos dieron todas las facilidades 😉

Y así el año pasado nos terminamos juntando unos veinticinco marchadores nórdicos que realizamos un recorrido de aproximadamente unos 6,5 kilómetros por algunos de los lugares más emblemáticos y conocidos de Aranjuez, como los Jardines del Parterre y de la Isla o el Jardín del Príncipe.

Este año 2017 llegamos ya a la quinta edición de una prueba que poco a poco se ha ido convirtiendo en tradicional, y si nada lo impide el domingo 31, a las 11,00 de la mañana (tras el tradicional desayuno de chocolate con churros con los amigos) estaremos en la Plaza de la Mariblanca para tomar parte en una nueva edición de la prueba más clandestina de todas.

Por supuesto como es habitual habrá camiseta conmemorativa (el plazo para encargarla en Trazo y Vinilo termina el día 20). Los marchadores que deseen participar en el evento tendremos nuestro propio recorrido, de aproximadamente unos 6 km, con salida igualmente desde la Mariblanca y llegada en la puerta del Jardín del Príncipe de la calle Stuart con el fin de coincidir con los corredores y acompañarles luego hasta la Plaza del Ayuntamiento donde nos despediremos deseándonos un buen 2018. El recorrido, como es habitual, se desarrollará por los jardines y por zonas peatonales, sin entorpecer ni dificultar el tráfico en ningún momento, y disfrutando de nuestros bastones en el último día del año.

Más información en la página de Facebook de la carrera clandestina.

Por cierto, igual que los últimos años, a este evento también se le ha querido dar un toque solidario en estas fechas tan especiales por lo que quien lo desee podrá donar productos no perecederos que se entregarán a asociaciones para que los distribuyan entre los más necesitados.

Ironías y libros de texto

Han sido varias las ocasiones (1, 2, 3, 4, 5…), en las que he hablado de libros de texto en este blog. Y no he escondido mi opinión al respecto, no me gustan. Veo en los libros de texto más un negocio que otra cosa. Un negocio para las editoriales, un negocio para el comercio por Internet, y me refiero específicamente a Amazon (no hay datos públicos al respecto pero estoy convencido de que un muy buen porcentaje de sus beneficios vienen por este camino), un negocio también para muchos colegios concertados y privados que bordeando los límites de lo ético, que no de lo legal, se dedican a actuar como libreros cuando empieza el curso.

Lo he dicho ya en alguna ocasión pero me parece muy, muy triste que nada más empezar el curso el propio profesor diga a sus alumnos que el libro de texto que les han obligado a comprar no le gusta, y que por tanto no lo va a seguir, y así les da material fotocopiable de otras editoriales, o problemas que descarga de Internet porque con un criterio perfectamente respetable le parecen mejores, más interesantes o más didácticos. Igual de triste me parece que los alumnos te lleguen y te digan que su profesor no sigue el libro, que simplemente lo utiliza para señalarles los problemas que tienen que hacer como tarea. Es más habitual de lo que ustedes, amables lectores, pueden creer, y si no hagan la prueba y pregunten a hijos y conocidos.

Se que hay muchos profesores que siguen este blog, algunos no estarán de acuerdo con lo que estoy diciendo y seguro que tienen su parte de razón, estoy generalizando, pero como digo esta denuncia que hago aquí es algo muy habitual. Pero también hay algunos profesores que me han reconocido directamente que ellos no quieren tal o cual libro de texto pero desde la dirección o el departamento correspondiente “se lo imponen”, no creo necesario aclarar el tipo de intereses a los que son debidas estas decisiones.

Un libro de texto pasa, o debería pasar, muchas revisiones antes de ser enviado a imprenta, las ambigüedades no deberían existir en estos manuales que entiendo han tenido que ser revisados por expertos. O quizás no. Supongo que me estoy haciendo mayor y por eso los libros de texto, los que utilizan mis alumnos, o los de mis hijas sin ir más lejos, me parecen malos de solemnidad. La imagen que aquí dejo es solo un ejemplo de un libro de lengua de tercero de primaria de la editorial SM.

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Amables lectores les invito a que intenten resolver el ejercicio 5. ¿Qué sustantivo sobra en cada fila?

A mí, en la primera fila se me ocurre que podría sobrar guirnalda, porque es el único de los sustantivo con un número impar de letras. Aunque también podría ser estrella que es la única que empieza por vocal. ¿Y si es polvorones que es la única masculina?

En la segunda fila se me ocurre que el sustantivo erróneo es uvas porque es el único de todos ellos que empieza por vocal, aunque claro ¿quién me dice que no es roscón que es la única palabra con tilde?.

En la tercera fila yo apostaría por rey, es la única que lleva la i griega o ye, no sólo en la fila sino en todo el ejercicio, pero lo cierto es que dudo, porque podría ser lazo como única palabra llana del grupo. Aunque finalmente me quedaría con rey, porque es la única carta de la baraja española que figura en la lista.

Por cierto, no hago nunca los deberes de mis hijas, pero si me piden ayuda intento ofrecérsela, en este caso le he dicho lo que he escrito más arriba pero también le he ofrecido otras respuestas, ella es la que he decidido con cual se quedaba 😀

En fin, lo tomaré con ironía y sentido del humor… No queda otra.