Carta abierta porque… podría merecer la pena

bolacristal.jpgLa carta de hoy no va dirigida a nadie en particular, es simplemente un ejercicio de elucubraciones sin ningún fundamento, así que hoy voy a hacer un ejercicio de política ficción, no conozco ningún dato ni ninguna información que avale lo que voy a decir…, pero nunca se sabe, a lo mejor resulta que acierto. 🙂

 

Queridos todos:

Llevamos desde el mes de diciembre del pasado año sin gobierno, desde antes incluso si tenemos en cuenta cuando se disolvieron las cámaras para convocar las elecciones del 20 de diciembre, y entre unas cosas y otras y las de más allá pues aún no se sabe cuándo volveremos a tener un gobierno que rija nuestros destinos.

Mucho se está hablando de lo malo que son los unos y de lo peor que son los otros pero aunque todos parecen coincidir en que esta situación no puede seguir así y que sería un fracaso llegar a unas terceras elecciones -yo creo que fracaso fue ya llegar a las segundas- tampoco dan pasos ni en firme ni en blando que permitan vislumbrar la luz al final del túnel.

Tras las elecciones de diciembre del año pasado el presidente en funciones, Mariano Rajoy, actuó -es un verbo sin significado en este caso- como viene siendo norma habitual en él, sin actuar, y le ocurrió lo que le ocurrió, que le comieron la tostada entre unos y otros y tuvo el honor de haber sido el primero en declinar la posibilidad de formar un gobierno. Pedro Sánchez decidió que si Rajoy no iba a ser capaz, él, por quien nadie daba un duro, iba a tener la oportunidad de tapar su mal -malísimo- resultado electoral intentando formar un gobierno más que débil con el apoyo de unos Ciudadanos que no hacen ascos a casi nadie. A la vez Pablo Iglesias ejercía de director de orquesta y se ofrecía y se dejaba querer a cambio de algún sillón mientras seguía apareciendo en los medios dando la sensación de que era él, y sólo él, quien llevaba la iniciativa y la manija -y en buena parte era así-.

Al final nada de nada, fracaso y nueva convocatoria de elecciones. Ya dije de forma pública en su momento que ante tal fracaso lo que se merecían todos era que no fuésemos a votar. Puesto que Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias habían fracasado en la labor de formar un gobierno tal y como los ciudadanos les habíamos encomendado debían dar un paso atrás –por inútiles e incapaces y más calificativos o descalificativos que mejor me ahorro- y marcharse a casa. Evidentemente eso no sucedió, mis deseos andan muy lejos de la terca realidad, y todos los partidos volvieron a presentar para las elecciones de junio a las mismas caras, que es lo que tiene la vieja política…, y la nueva también.

¿Y ahora? Rajoy ha recibido el mandato del rey de intentar formar gobierno pero no está dispuesto a ser el segundo -el primero fue Sánchez- en no lograr la investidura y alarga el asunto como si no hubiera ninguna prisa, quizás un día de estos. No se le ve demasiado activo y fía todo a que el PSOE de una vez por todas decida abstenerse o bien que en el momento de la votación por azares del destino varios diputados tengan un ataque de incontinencia y deban pasar por el urinario… Rajoy mete presión y Sánchez pasa de la presión. Rivera, que parece que se va desinflando, pretende volver a tomar la iniciativa y presentó seis puntos a los que nadie puede decir que no y que sólo han servido para alargar el debate otra semanita más. Sánchez sigue firme en su no, ¿recuerdan el no es no?, pues eso. A partir de aquí comienzan mis elucubraciones, todo parecido con la realidad es pura coincidencia, o no. 
Supongo que Sánchez, también conocido en la intimidad como Snchz, quiere ver el careto de Rajoy en las portadas de los periódicos al día siguiente de no haber sido investido y podría ser que coincidiendo con las nuevas consultas del monarca, se nos descuelgue con una petición que algunos considerarán una auténtica barbaridad y otros simplemente un mal menor o un bien mayor, que nunca se sabe. Sánchez podría ofrecer la abstención del PSOE a cambio de que no fuera Rajoy el candidato a la presidencia del gobierno. Su cabeza a cambio de un gobierno del PP. Eso le serviría para poner el foco en los de enfrente, para intentar demostrar que su estrepitoso fracaso en las últimas elecciones no fue tal aunque realmente lo fuera, y así podría obtener una victoria pírrica. ¿Estaría dispuesto Rajoy a poner por delante el interés general al suyo propio?

Este sería el nuevo mantra que defendería Sánchez y su partido, Rajoy es quien lastra la posibilidad de formar gobierno. Aún así Rajoy tiene una carta más en la manga, podría llevarse por delante a Sánchez, exigiendo que a cambio de no presentarse él a una nueva investidura Sánchez tuviera que dejar su acta de diputado por ejemplo y con ello su futuro en la política.

Son sólo unas elucubraciones, pero jolines, digo yo que si nos libramos de los dos podría merecer la pena

JL

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