Carta abierta a… Pilar Quintana

cartaUna carta que comencé a escribir hace más de un mes y que finalmente por distintas circunstancias que ahora no vienen al caso se terminó quedando olvidada en el cajón. Algunos amigos sabíais que estaba escrita, de hecho la esperabais, pero supongo que faltaba algo, y es que seguramente no era el momento aún de poner el sello y enviarla. Los hechos sin embargo son tozudos, y no tiene sentido, menos aún ahora, que la carta quede guardada durmiendo el sueño de los justos… Ha habido que cambiarla porque en este último mes los acontecimientos se han precipitado y lo que primero era únicamente dejar el cargo de portavoz después se convirtió en una marcha completa dejando también el acta de concejal e incluso el partido, y finalmente se ha quedado en la dimisión como concejal pero sin abandonar el partido… Un sinvivir, vamos.

Querida Pilar:

Hace algo más de un mes nos enterábamos de que tras doce años como portavoz de Acipa, es decir tres legislaturas completas, dejabas el cargo y cedías los trastos a tu número dos, Jesús Blasco. Fue en ese momento cuando comencé a redactar esta carta, una carta que pretendía ser de despedida y también de agradecimiento. Finalmente los hechos me han obligado a rehacerla y es que lo que nadie intuía en aquel momento era que, para bien o para mal, estabas tomando una decisión de la que, aunque nunca lo reconozcas, sinceramente, creo que hoy te arrepientes…, y no, no me estoy refiriendo al hecho de dejar el cargo de concejal, estoy hablando de dejar en manos de tu número dos la portavocía del partido, pero ya hablaremos, aunque sea entre líneas, de eso cuando toque.

Los resultados electorales fueron la espoleta que precipitaron y desencadenaron todos los hechos que iban a irse produciendo en días posteriores. ¿Habían sido malos los resultados de Acipa? No, abiertamente no se puede decir eso, de hecho de todos los partidos con representación en la anterior legislatura el PSOE cayó en votos y PP e IU se llevaron un batacazo más que importante, y Acipa fue el único en aumentar su número de votantes. Pero lo cierto es que el resultado era bastante peor de lo que tú y tu gente barajabais, posiblemente tus expectativas se iban al menos a cuatro concejales y os quedasteis sólo en dos.

Decisión sorprendente para algunos, esperada por otros pero ciertamente conocida por tus compañeros de partido. Al día siguiente de celebrarse las elecciones publicabas en tu muro de Facebook algo que sonaba “muy mucho” a despedida, al menos a mí me resultaba más que evidente. Los tiempos verbales que utilizabas no me dejaban lugar a dudas, y de hecho te lo comenté allí mismo. Recuerdo que me mandaste un mensaje privado diciéndome que era de los pocos que había entendido bien lo que habías querido decir y que sí, que sabía leer muy bien entre líneas. Algunos especulamos entonces con la posibilidad de que ni siquiera recogerías el acta de concejal, y nos equivocamos, no me duelen prendas en reconocerlo, está visto que en esto de la política acierto menos que una escopeta de feria.

De todos modos justo es reconocer que los que pensamos aquello nos equivocamos por muy poco, tú decisión firme era la de abandonar, y si no acertamos fue porque tu gente, tus compañeros de Acipa, no querían dejarte marchar, te pidieron que siguieras y aunque seguramente ellos pensaban que te habían convencido, tú, en tu fuero interno, no lo tenías tan claro. Y decidiste que ibas a seguir porque te debías a ellos, pasarías la portavocía a Jesús, alguien de confianza, y tú ocuparías un discreto segundo plano, al menos por un tiempo. Emprendías una marcha silenciosa… que al final no fue tal (en cuanto a lo de silenciosa me refiero).

Hablaba más arriba de que esto es una carta de despedida, sinceramente me gustaría pensar que se trata de un hasta luego, pero seguramente tu tiempo en la política de primera línea ya pasó. Algún rival político, o incluso algún no rival, leerán esta carta como si de un epitafio político se tratase, no es esa mi intención, pero allá cada cual. Muchos, la mayoría se van de la política sin dejar huella, creo que tú si la has dejado.

Tengo que reconocer que no tengo nada claro qué es lo que  debe hacer un político cuando obtiene un mal resultado, ¿dimitir y dejar paso a otros? o ¿cumplir en el lugar en el que le han colocado los ciudadanos? No lo sé, supongo que hay opiniones para todos los gustos, y al final terminaremos criticando al que no nos gusta haga lo que haga y alabando al que es de nuestra cuerda tome la decisión que tome. No voy a juzgar pues si tu decisión es acertada o errada, cada cual que piense lo que quiera.

Hace un par de meses charlábamos y te desvelaba un secreto, y tú a cambio me desvelabas otro. Creo que en persona, cara a cara me refiero, no habíamos hablado antes más de un par de veces más allá de algunos saludos puntuales. Pero a través de las redes si que hemos mantenido alguna que otra conversación interesante, discrepando incluso, aunque ni tu tono ni el mío seguramente dieran pie a verlo así para alguien ajeno a la conversación. Eres vehemente, es difícil por no decir imposible, hacerte cambiar de opinión, pero defiendes tus ideas con argumentos y además, al menos conmigo así ha sido siempre, de forma muy respetuosa, cosa que otros no pueden decir.

Siempre he sentido una cierta simpatía hacía ti, y en esta carta te voy a contar de dónde viene. Hace muchos años, casi quince, en un foro de internet en el que todos escribíamos con algún seudónimo (seguro que algún lector recuerda al pobrecito hablador, o a pauso, o a Sofonisba, o a caminante, o a fueguito, o a arca…), alguien me dijo que quien se escondía tras mi seudónimo era Pilar Quintana. ¿Y quién es esa, dije yo?

Como tantas veces me fui a preguntar a quién sabía más que yo, a quién de verdad te conocía, y me habló bien de ti. Casi diría que me habló muy bien de ti, pero solo lo voy a insinuar no vaya a ser que te crezcas. 🙂 Desde ese momento aumentó mi simpatía hacia tu persona, si además alguien me confundía contigo no debías ser mala gente, vamos digo yo. 🙂

Pilar, tú has sido probablemente la concejal capaz de decir más palabras por minuto, lo cual está muy bien si como es el caso además no va acompañado de un número de sandeces directamente proporcional al número de palabras, en ocasiones incluso te atropellabas hablando, pero pese a todo siempre me quedaba la sensación de que se te entendía mejor que a nadie, porque hablabas muy claro y no había dobleces en tu mensaje. Podías gustar más o menos, pero nadie podría nunca achacarte falta de honestidad, coherencia y trabajo. Eso, teniendo en cuenta el avispero en que se ha convertido la política en los últimos tiempos, no es moco de pavo.

No sé si eres o no rencorosa, no me lo parece, pero supongo que cuando aquel jefe tuyo decidió que ya estaba bien, que hasta ahí habías llegado, lo hizo porque su ego le impedía aceptar que había alguien inteligente y valioso a su lado, tanto que empezaba a hacerle sombra. Podías haber reculado, pero no es tu estilo, siempre de frente, hasta el final, podrías haber agachado la cabeza, total es lo que se acostumbra en este mundo de la política, y seguramente entonces las cosas te habrían ido mejor, habrías continuado ascendiendo, pero de lo que estoy seguro es de que nunca jamás te lo habrías perdonado. Acertaste tomando esa decisión en aquel momento, seguramente muchas noches habrás pensado antes de dormir si obraste correctamente, ya te digo yo que sí.

Creaste un partido de la nada, y aquí sigue, veremos por cuánto tiempo. Incómodo siempre con el gobierno de turno, para los de un lado eras la derecha más recalcitrante, para los del otro la muleta que usaban PSOE e IU para meter una cuña de la misma madera. Creo que se equivocaban los unos y los otros, tan acostumbrados a la simplificación esa de estás conmigo o estás contra mí, simplemente eras tú, y tus circunstancias. Y fíjate que digo tú, y no digo Acipa. Probablemente eso es lo peor que se te pueda echar en cara, que el partido para bien o para mal se identifica con tu persona, si me aceptas un consejo que seguro que ya has escuchado más veces, lo que debéis hacer en estos años es conseguir que esa idea pase a mejor vida. Mimbres hay para ello, el primer paso está dado, es posible que demasiado pronto, incluso de forma equivocada, pero a lo hecho, pecho.

Tu paso por la política no ha sido un camino de rosas desde que fundaste Acipa, porque son muchos los advenedizos que se te han juntado intentando medrar y no siempre los pusiste en su sitio, detrás de una fachada en algún caso pétrea creo que resultaba demasiado fácil engañarte y eso, lo quieras o no, quedará en tu debe, desconozco si es por esa virtud que tienes en creer y confiar en la gente o más bien se trata de un gran defecto tuyo el no saber con quién te juntas. No es necesario dar nombres porque en la mente los tenemos. Puede que me equivoque, pero eres demasiado blanda y así te ha pasado no una, ni dos sino más veces. Justo ahora cuando más podías decir y más se podía valorar tu trabajo das un paso atrás…

Hace unos días me pedían tres palabras para definirte, hablé de trabajo, de honestidad y de coherencia, supongo que podría haber elegido otras, podría haber hablado de lealtad, de perfeccionismo, de sinceridad. Son actitudes que te exiges al máximo, en alguna ocasión incluso por encima de tus posibilidades, pero también es lo que exiges a los demás y cuando no te lo dan no lo perdonas. Muy reciente tenemos el último, o quizás el penúltimo ejemplo de ello, en lo que para ti ha sido una enorme decepción porque nunca te habrías esperado lo que tú has considerado una enorme falta de lealtad y eso que alguno, seguro, te habría avisado.

Esta mañana, en tu último pleno, pensaba que habría por parte de la alcaldesa alguna palabra especial de despedida para ti tras tantos años dando el callo, no las he escuchado, supongo que si las habrá habido en privado y más habrá los próximos días.

Me despido ya de ti Pilar, no con un adiós, sino con un hasta siempre. Es un adiós de la vida política y pública, seguro que ahora pierdes algunos amigos, otros, los que de verdad merecen la pena, seguirán estando a tu lado. Tienes trabajo por delante si quieres que ese hijo tuyo que es Acipa siga adelante y dentro de cuatro años tenga algún futuro, no es el tuyo ahora un trabajo de primera línea, ni de exposición pública y mediática, creo que tampoco te importa porque no eres demasiado amiga de focos, pero si finalmente consigues verlo como un trabajo apasionante seguro que dará frutos, en otro caso me temo que se irá al garete.

La política no te ha dado ni la mitad de lo que tú le has aportado a ella, no digo con esto que sea injusta, simplemente es como es. Y porque es desagradecida no quiero que termines de leer la carta sin recibir mi agradecimiento por tu trabajo. Gracias Pilar.

Muchos besos y mucha suerte en el nuevo camino.

JL

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